ATENCIÓN DE FRACTURAS
 

Una fractura es la ruptura total o parcial de un hueso, debido a un golpe o una contracción muscular violenta. Se reconoce porque la persona lesionada escucha o siente el rompimiento y la extremidad adopta una posición anormal.

 

Una fractura abierta es la ruptura de un hueso que queda expuesto (es visible), ya que desgarra la piel y provoca una hemorragia.

 

La inmovilización se realiza con tablillas y vendas que se colocan en las caras interior y exterior de la extremidad. Si no tiene tablas, use periódico o bolsas de plástico fuertemente enrollados. No sujete con cuerda o alambre. La extremidad lesionada se inmoviliza completamente al sujetarla contra el pecho.

 

En caso de fractura de una pierna, la persona debe mantenerse cómoda. Puede recargar el área lesionada en un cojín o sábanas y mantener la cabeza a una altura por debajo del corazón. La imagen inferior muestra un entablillado tradicional de pierna fracturada. Si no tienen tablillas, la pierna lesionada puede inmovilizarse empleando la extremidad sana.

 

Si hay fractura expuesta retire la ropa cercana con cuidado. Controle la hemorragia ejerciendo presión directa a intervalos de 10 minutos, utilizando un lienzo limpio. No toque el hueso. Para cubrir la herida, forme dos rollos de lienzo y colóquelos a los lados de la lesión, de modo que protejan al hueso y éste no sea tocado por el vendaje. Proceda a entablillar.

 

Nunca intente reacomodar el hueso en una fractura, pues puede ocasionar más daños y rasgar tejidos. Toda fractura deberá ser atendida por un especialista.