MÚLTIPLES PAREJAS, MÚLTIPLES RIESGOS
Raúl Serrano
Tal vez usted no sabía que el pingüino es el único
animal que escoge sólo una pareja a lo largo de su vida, y le será
fiel siempre. A diferencia de ellos, hay gente que busca relacionarse sexualmente
con sinfín de personas sin tener conciencia plena de que al hacerlo pone
en riesgo su vida; ¿le interesa saber de qué forma?
La más reciente encuesta sobre sexualidad realizada por
una marca internacional de condones muestra que, en promedio, los mexicanos
tienen a lo largo de su vida cuatro parejas sexuales, cifra considerablemente
baja si se compara con los estadounidenses, que declararon 14.3. Hablar de causas
y consecuencias de la infidelidad no es motivo de estudio en esta ocasión,
pero sí lo es el peligro que representa para la salud el hecho de actuar
de esa manera y relacionarse sexualmente con más de una pareja.
Es así que el mismo estudio sobre hábitos sexuales
informa que pese al considerable aumento de casos de enfermedades de transmisión
sexual (ETS), casi la mitad (46%) de la población del mundo no está
preocupada por contraer este tipo de padecimientos, y casi 4 de cada 10 (38%)
no buscan protección durante sus encuentros íntimos.
Ahora bien, en México es estima que hay más de
150 mil infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) causante del
sida, y sólo 48% de los encuestados se manifestó preocupado por
contraer el microbio; pero, la investigación fue más allá,
arrojando que 47% de los habitantes de este país no toma ninguna medida
para prevenir esta temible afección. Entonces, es entendible por qué
no hay control sobre la enfermedad.
Hombres, mujeres y
Saber quienes -varones o féminas- tienen mayores preferencias a experimentar
el sexo con alguien más que la pareja estable es difícil de establecer.
A manera de simple información sirva señalar que una noticia que
recientemente circuló en internet dejó abierta la posibilidad
de que particularmente en los hombres la infidelidad puede deberse a imposiciones
hormonales; en fin, no se ha comprobado científicamente.
Por otro lado, quien con más insistencia incurre en la
promiscuidad es el llamado tercer sexo (la comunidad homosexual), y prueba de
ello es una investigación de Donald Symons, de la Universidad California
en Santa Bárbara (EU), quien realizó un estudio entre la comunidad
gay masculina en San Francisco (en el mismo país), a partir del cual
afirma que 75% de los entrevistados afirmó haber tenido más de
un centenar de parejas, y que hubo algunos que declararon más de 1000.
Esta cifra es alarmante si se toma en consideración que
en ese país los homosexuales masculinos constituyen más de las
tres cuartas partes de los casos de sida en la última década -en
Europa son más del 85%-
Asimismo, el estudio de Symons informa que las lesbianas (homosexuales
femeninas) procuran ser más selectivas y prefieren formar parejas con
quienes vivirán durante muchos años, con bajo riesgo de infidelidad;
la mayoría de ellas tienen menos de 10 parejas en toda su vida.
De acá para allá
Se llama sida a la última fase de la infección por el VIH, el
cual se transmite por medio del esperma, secreciones vaginales, sangre (transfusión
o mediante jeringas infectadas) y por vía materna (la madre contagia
al feto durante el embarazo, parto o lactancia). El microorganismo se instala
en células denominadas linfocitos T4 (encargadas de defender al organismo
de las agresiones exteriores), lo que deriva en destrucción del sistema
inmunitario y consecuente pérdida de la capacidad para combatir enfermedades,
con lo que se tiene alta susceptibilidad de presentar sarcoma de Kaposi (forma
rara de cáncer en la piel), pneumocystis carinii (tipo de neumonía
poco común), tuberculosis y diarrea intensa.
Aunque sí el más grave, el sida no es el único
padecimiento de transmisión sexual que tiene vigencia. Por ello es importante
saber que las también conocidas como enfermedades venéreas pueden
adquirirse por contacto oral, anal o vaginal; a continuación haremos
mención de las más importantes:
Candidiasis. Aunque no se considera una
ETS, porcentaje importante de hombres presentan comezón en pene después
de haber tenido relaciones con una mujer infectada. Es ocasionada por el hongo
Candida albicans, el cual de manera normal se encuentra en la vagina sin causar
ninguna molestia, sin embargo, al reproducirse (lo que con regularidad ocurre
después de seguir tratamiento con antibióticos, si se padece diabetes
o hay cambios hormonales) ocasiona comezón y secreción blanquecina.
Clamidiasis. Infección
ocasionada por la bacteria Chlamydia trachomatis; se manifiesta con inflamación
de la mucosa de las vías urinarias, garganta y recto, y puede causar
infertilidad y embarazos ectópicos (fuera de la cavidad uterina o matriz)
si no se atiende a tiempo. Pese a que en ocasiones los afectados experimentan
leve dolor al orinar y secreción genital clara en etapas tempranas, la
mayoría de las veces no ocasiona ningún síntoma, lo que
puede derivar en ciertas complicaciones, entre las que se encuentran enfermedad
pélvica inflamatoria (infección en órganos reproductivos
internos de la mujer) e hinchazón en el escroto.
Gonorrea. Quienes regularmente
presentan síntomas son los hombres, como sensación de ardor al
orinar y secreción blanco-amarillenta por el pene. La mayoría
de las mujeres no manifiesta molestias, no obstante, hay quienes sufren ardor
durante las micciones, dolor abdominal o sangrado anormal; si no se trata oportunamente,
la bacteria causante (Neisseria gonorrheae) irá infectando y destruyendo
los órganos genitales internos de la mujer, provocando esterilidad. Ocasiona
inflamación en genitales y recto, y en algunos casos infección
en la sangre (septicemia), artritis, meningitis (inflamación de ciertas
partes del cerebro) y afecciones en vías urinarias. Cuando se transmite
de madre a hijo durante el parto, el bebé corre alto riesgo de sufrir
ceguera.
Herpes genital. Se trata
de dos tipos principales de virus herpético simple: el que generalmente
está relacionado con llagas o inflamación en boca y labios (denominado
1) y el que lesiona genitales (2), provocando inflamación de vagina (vaginitis)
y úlceras dolorosas que afectan a vulva (parte externa de la vagina)
y pene; es común que haya fiebre, fatiga y descargas de flujo por vías
urinarias. Cualquiera de los dos tipos de virus permanece de por vida en el
organismo y se activan con calor, fricción, relaciones sexuales, menstruación,
fiebre y estrés.
Papilomavirus. Hay 60
variedades de este microorganismo, de los cuales ocho son los causantes de padecimientos
genitales; de éstos últimos se distinguen dos grupos. El primero
incluye los tipos 6 y 11, que se han encontrado en lesiones benignas y se les
clasifica de "bajo riesgo", en tanto que el segundo se compone de
los denominados 16, 18, 31, 33, 35 y 51, considerados de "alto riesgo",
ya que se asocian a cáncer en el área anogenital. Algunos virus
de papiloma humano pueden ocasionar verrugas (llamadas condilomas) que aparecen
dentro o alrededor de los genitales y ano de mujeres y hombres, las cuales pueden
crecer, desaparecer o permanecer estables. Estas lesiones brotan tres meses
después del contacto con el enfermo; en la mujer se presentan en vulva,
vagina, cuello uterino o cerca del ano, y en el hombre en pene, escroto (piel
que recubre los testículos) y recto.
Sífilis. Prácticamente
erradicada, esta enfermedad es ocasionada por la bacteria Treponema pallidum,
que se manifiesta, luego de varios días de haber tenido una relación
sexual, mediante úlcera indolora de base dura, acompañada de inflamación
en zonas cercanas a las ingles y pene, en el hombre, así como en labios
mayores o menores y vulva en la mujer. Si así sucede, se 7 debe acudir
inmediatamente al médico para recibir tratamiento, pues de no hacerlo
así la úlcera desaparecerá y la infección se diseminará
por todo el organismo, provocando infección general, fiebre, así
como trastornos en el sistema muscular, óseo y nervioso, lo cual puede
llevar a la muerte. En caso que se infecte una mujer embarazada corre alto riesgo
de aborto o parto prematuro, además de que el padecimiento se transmite
al recién nacido.
Tricomoniasis. Es generada
por el parásito llamado Trichomonas vaginalis y genera síntomas
en 1 de cada 2 mujeres infectadas, entre ellos, secreciones verde amarillentas,
espumosas y de mal olor y, ocasionalmente, vaginitis y uretritis (inflamación
de uretra, que es el conducto mediante el cual se expulsa la orina) masculina;
favorece el contagio de VIH.
Ahora bien, es claro que para prevenir estas enfermedades es
importante ser responsable de la propia sexualidad, por lo cual resulta vital
tener en cuenta los siguientes factores:
- Tener una pareja sexual estable.
- Cuidar la salud genital.
- Acudir al médico periódicamente.
- Usar preservativos, sobre todo en el caso de relacionarse
sexualmente con personas desconocidas.
- Si alguien descubre que padece alguna de estas enfermedades,
debe evitar tener relaciones sexuales y su pareja tendrá que ser analizada
para detectar si está infectada.
El ejercicio de la sexualidad es, además de fuente de
placer, una vía de salud, pues activa funciones en cerebro y organismo
que redundan en su bienestar. No obstante, los riesgos están frente a
nuestra nariz y tenemos que pensar en ellos tomando como primera herramienta
la responsabilidad, pues nuestra vida y la de la pareja pueden depender de ello.