LA
ALIMENTACIÓN IDEAL PARA NUESTROS HIJOS
Regina Reyna
La alimentación debe tener
un equilibrio entre grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales.
En los niños, por su proceso de desarrollo, es aún más importante.
A continuación se mencionan los compuestos que no deben faltar
en los chicos, y qué sucede si esto llega a pasar.
Empecemos por la vitamina
A, presente en zanahorias, plátanos, espinacas, yema de huevo,
frijoles, hígado, queso y mantequilla. Es indispensable en
el desarrollo y crecimiento del cuerpo, además de que colabora
en la curación de enfermedades infecciosas y en el fortalecimiento
de la retina del ojo para que no haya dificultades para ver
de noche. Sin embargo, al no estar presente, se pierde importante
apoyo en la recuperación de enfermedades de la piel, la reconstitución
de tejidos y la cicatrización de heridas.
Por su parte, la vitamina
C favorece la formación de anticuerpos, aumenta la resistencia
a las infecciones y ayuda a que el hierro actúe evitando anemia,
entre otras funciones. No obstante, su falta prolongada produce
que los tejidos del cuerpo se debilitan (escorbuto) y dolores
en las articulaciones. ¿Su relación con la piel?, ayuda en
la generación de colágeno (esencial en la consistencia de
la piel y cabello), evita el sangrado de encías y la aparición
de moretones espontáneos. La vitamina C está presente en casi
todas las frutas y verduras, además de atún, leche entera
y yema de huevo.
Otra vitamina fundamental
en el crecimiento de los huesos en los chicos es la D, que
a diferencia de las antes mencionadas no se ingiere, sino
se forma en la piel por efectos de los rayos ultravioleta.
Por tal razón es muy importante que los niños tomen baños
de Sol con frecuencia. Cuando esto no sucede, puede dar origen
a un padecimiento llamado raquitismo, en el que se reblandecen
los huesos del cráneo, y puede afectar su desarrollo normal.
La falta de minerales como
el hierro pueden provocar una anemia que ponga en riesgo el
desarrollo de capacidades físicas e intelectuales. Otros como
el fósforo, potasio y sodio influyen en la formación y fortalecimiento
de dientes y huesos, en la síntesis de proteínas y ayudan
a mantener adecuado equilibrio de agua en el organismo. Por
ello, el pequeño debe comer pescado, mariscos, arroz, legumbres
y frutas.
Es igualmente importante
que consuma aminoácidos, compuestos esenciales de las proteínas,
como la L-lisina, ya que de no estar presente en la alimentación,
el niño será propenso a padecer lesiones en la piel, tendrá
pobre musculatura, su cabello será frágil y delgado, además
de que manifestará retardo en su crecimiento.
El buen desarrollo de los
niños está en manos de sus padres. No lo descuidemos y seamos
parte de su sano crecimiento.