TRATAMIENTOS PARA LA PIEL
La piel es el órgano más
extenso y pesado del organismo, ya que mide entre 1.5 y 2 metros cuadrados,
y su peso es de 2 a 3 kilogramos; además de ser la estructura más
visible, evidencia el paso del tiempo y nos indica que el estado de salud no
es óptimo. Su principal tarea es protegernos de las agresiones ambientales,
e igualmente se encarga de regular la temperatura corporal y percibir estímulos
de dolor y placer.
Se divide en tres capas:
Epidermis. Es la parte más superficial,
se regenera cada cuatro semanas aproximadamente, su espesor es de 1 milímetro
y sus funciones más importantes incluyen mantener nivel de hidratación
adecuado y proteger de la radiación solar. Aquí se alojan células
llamadas queratinocitos, cuya misión es formar una estructura que protege
de las agresiones (estrato córneo) y renovar la piel; otro conjunto celular
que se encuentra en esta capa son los llamados melanocitos, encargados de darle
color a la piel.
Dermis. Su grosor es de
4 milímetros, proporciona elasticidad y tersura a la piel, y en ella
se alojan numerosos vasos sanguíneos que aportan nutrientes, glándulas
sebáceas y sudoríparas, así como los folículos pilosos
(donde se produce el vello).
Hipodermis. También
se le conoce como tejido subcutáneo y es la capa más profunda
de la piel, la cual contiene numerosas células productoras de grasa.
De manera natural la piel genera grasa a través de las
glándulas sebáceas, con la que se mantiene lubricada y libre de
infecciones, pero la cantidad de esta sustancia varía de una persona
a otra; es por ello que se ha llegado a la siguiente clasificación:
Normal. Tiene aspecto sano, terso, sin
poros abiertos ni puntos negros o barros, es firme y flexible. Sólo requiere
lavado y aplicación de crema humectante.
Grasa. Luce con brillo,
es gruesa, con poros abiertos y llega a presentar puntos negros, barros y espinillas.
Necesita lavado con productos específicos, tónicos, lociones astringentes
y geles hidratantes.
Seca. Es rugosa, se siente
tirante y es áspera; se irrita fácilmente y presenta descamación
visible. Para mantenerla en buen estado, además del lavado, se recomienda
la aplicación de cremas humectantes e hidratantes y leches.
Mixta. Algunas zonas secretan
gran cantidad de grasa, las cuales alternan con regiones secas. Deben usarse
productos de limpieza e hidratantes indicados para este tipo de piel, ya que
tienen la propiedad de absorber sebo y humectar las zonas resecas.
Sensible. En su superficie
hay finísimas fibras nerviosas que inmediatamente se mueven ante el más
mínimo estímulo, señal que después de ser percibida
por el cerebro se manifiesta como irritación, comezón y erupción.
Requiere productos especiales e hipoalergénicos.
Ahora bien, es importante considerar que la piel puede sufrir
deterioro en su superficie a causa de cambios bruscos de temperatura, radiación
solar, contaminación ambiental, estrés, ansiedad, así como
falta de descanso, dieta deficiente en nutrientes, fumar y beber poca agua.
Por estas razones resulta fundamental que el régimen alimenticio incluya
los diferentes grupos de alimentos (proteínas, carbohidratos, grasas
y vitaminas, ingerir de 2 a 3 litros de agua diariamente y aplicar tratamientos
que le proporcionen protección, humectación y nutrientes.
Tratamientos especializados
Las industrias cosmética y farmacéutica no sólo han desarrollado
tratamientos que hidratan y mantienen en buen estado la piel, sino también
productos que contribuyen en la curación o control de síntomas
en alguna región de la epidermis (por ejemplo, dermatitis, heridas leves,
pediculosis y acné); a continuación se describen:
Aceites esenciales. Activos tonificantes
y relajantes que al disolverse en el agua durante el baño humectan y
suavizan la epidermis.
Antiacné. Destapan
los poros permitiendo la salida de las acumulaciones de grasa y exterminan las
bacterias causantes de los brotes de barros y espinillas.
Antiarrugas. Mejoran el
estado de la piel, tejido al que le proporcionan vitalidad, elasticidad y humectación,
lo cual atenúa líneas de expresión y arrugas.
Anticaspa y antiseborreicos. Los tratamientos para combatir caspa y seborrea combinan agentes limpiadores
que respetan la flora microbiana normal del cuero cabelludo y sustancias que
favorecen la eliminación de escamas, atacan al hongo causante del padecimiento
(en caso de caspa) y dejan el cabello suave y brillante.
Anticelulitis. Ayudan
a eliminar exceso de líquido, activar la circulación e hidratar
la epidermis.
Antiestrías. Previenen
la aparición de estrías y mejoran la textura de la piel que ya
se ha visto afectada por las mismas, debido a que aportan nutrientes que humectan,
regeneran tejidos y proporcionan elasticidad.
Antidermatitis. Se ofrecen
en forma de crema, pomadas, ungüentos lociones y aceites que relajan y
desinflaman la piel, con lo cual se controla la comezón y ardor propio
de la dermatitis.
Antifuegos labiales. Pomadas
o ungüentos que suelen incluir en su fórmula el antiviral aciclovir
y caléndula, sustancias que promueven la eliminación de las ampollas
ocasionadas por esta infección.
Antimanchas. Reducen la
formación de melanina (sustancia que da color a la epidermis) causante
del oscurecimiento en diversas zonas de la piel.
Antimicóticos. Curan las infecciones causadas por hongos debido a que contienen agentes que
exterminan a estos microorganismos, como es el caso de las tiñas y pie
de atleta.
Antirozaduras de pañal. Se presentan en forma de crema, pomada y ungüento que, al ser aplicados
sobre la piel del bebé, controlan el ardor debido a que contienen sustancias
humectantes, antimicóticas y nutritivas (vitaminas, por ejemplo). Estos
productos deben complementarse con cambio frecuente del pañal y minuciosa
limpieza en genitales y región anal.
Bloqueadores solares. Protegen la piel de las radiaciones solares y quemaduras, además suavizan
y humectan la piel debido a que su fórmula está provista de vitaminas.
Contorno de ojos. Proporcionan
ligero efecto tensor (estiran la piel para disimular líneas de expresión
y patas de gallo), restauran la elasticidad del tejido cutáneo, son calmantes,
descongestionantes y reafirmantes; hay productos que disimulan las ojeras.
Contra pediculosis. Contienen
principios activos que exterminan a los piojos, parásitos que atacan
al humano mediante picaduras y succión de sangre; pueden encontrarse
en forma de shampoo o lociones.
Cuello y escote. Proporcionan
la hidratación adecuada para evitar que estas regiones corporales se
tornen resecas, flácidas y con arrugas visibles.
Exfoliantes. Eliminan
suciedad, células muertas, impurezas y devuelven su luminosidad y suavidad
a la piel de rostro y cuerpo.
Hidratantes. Humectan
la epidermis impidiendo que en ésta se evapore el agua.
Limpiadores. Eliminan
impurezas superficiales provenientes del medio ambiente, retiran grasa excesiva
y maquillaje, además de humectar.
Líneas infantiles. Productos que humectan delicadamente la piel de bebés y niños,
proporcionándole textura suave.
Nutritivos. Aportan al
tejido cutáneo vitaminas, proteínas y minerales esenciales que
permiten que se efectúe adecuadamente la reproducción celular,
con lo que es posible prevenir la aparición prematura de arrugas en rostro
y flacidez corporal.
Para tratar callosidades. Incluyen almohadillas, parches, vendajes y protectores de hule espuma (impiden
que la zona afectada se presione), así como limas y soluciones que suavizan
y permiten la extracción del tejido endurecido.
Para tratar heridas leves. Soluciones antisépticas que controlan ardor y comezón, además
de evitar que la lesión se infecte con hongos, virus o bacterias.
Para tratar labios partidos. Están formulados a base de potentes humectantes que aportan y mantienen
la humedad necesaria en dicha zona.
Para tratar quemaduras. Desinfectan y controlan dolor, ardor y comezón en las zonas donde se
ha sufrido alguna quemadura, ya sea por exposición prolongada al Sol,
haber tenido contacto con fuego o si se manipuló una sustancia irritante
(peróxido, cal o ácidos, por ejemplo).
Para tratar picaduras de insectos. Productos que controlan comezón e inflamación ocasionados por
el veneno inyectado por los insectos.
Reafirmantes. Fortalecen
y nutren las capas de colágeno y elastina que contiene la piel de todo
el cuerpo, con lo que mejora la apariencia de la epidermis al proporcionarle
firmeza y suavidad; recuerde, es importante combinar su aplicación con
la práctica de ejercicio para obtener mejores efectos.
Reafirmantes de senos. Geles, cremas y lociones que fortalecen y revitalizan la piel de los senos,
que incluyen en su fórmula colágeno, elastina y extractos naturales;
es recomendable que su aplicación se apoye con el uso de brassiere frigorífico,
es decir, aquel que en su interior contiene sustancia gelatinosa y se refrigera
durante varias horas, para después usarlo y beneficiar a los tejidos
con la acción reafirmante del frío.
Reductores de poros. Soluciones
que eliminan impurezas del cutis, reducen la cantidad de sebo y contraen a los
poros, haciéndolos lucir más pequeños.
Regenerantes. Se aplican
normalmente durante la noche para reparar la piel de las agresiones sufridas
a lo largo del día (por ejemplo, contacto con contaminantes ambientales
y Sol, cansancio y estrés).
Removedor de verrugas. Líquido que ablanda el tejido que forma las verrugas o mezquinos (lesiones
ocasionadas por una de las variedades del virus del papiloma humano) el cual,
posteriormente, debe retirarse con ayuda de un cepillo.
Repelentes de insectos. Soluciones y cremas que forman sobre la piel barrera protectora que ahuyenta
insectos, lo que permite prevenir picaduras de los mismos.
Sales minerales. Preparado
a base de magnesio, potasio, sodio, calcio y silicio que se mezcla con el agua
de la tina de baño, en donde se recomienda que permanezcan durante 30
minutos personas que sufren inflamación en alguna parte del cuerpo o
si su estado emocional se ha visto alterado a causa de estrés y cansancio.
Como puede ver, en la actualidad es más fácil
tener piel saludable y bella, ya que las industrias cosmética y farmacéutica
ponen a nuestro alcance sinnúmero de productos específicos a cada
problema cutáneo, así que no hay pretexto para descuidarse.
CONSULTE A SU DERMATÓLOGO.