ROZADURAS, TORTURA PARA EL BEBÉ
Olga Silva
Durante sus primeros meses de vida, un bebé cuenta con
el llanto como único recurso para manifestar lo que le desagrada, así
sea molesto cólico, cambio de temperatura ambiental u otra cosa. En tanto
la madre aprende a descifrarlo, debe descartar las causas de la inconformidad
de su hijo; ¿ya pensó que puede tratarse de rozaduras?
Prácticamente podemos decir que no hay bebé que
se salve de sufrir rozaduras, sobre todo en el área del pañal,
debido a la condición de su piel a esa edad, pues no cuenta todavía
con queratina, proteína natural que será parte de su organismo
años más tarde y que cumple con la función de proteger,
siendo parte esencial de cabello, uñas, vello y, por supuesto, piel.
Las rozaduras pueden ser superficiales o leves, las cuales desaparecen
en un día, o profundas, un poco más rebeldes y causantes de muchas
lágrimas, que en algunas ocasiones son producto de lo que se llama dermatitis
de pañal. Este padecimiento se caracteriza por la inflamación
de la epidermis debido a bacterias presentes en las heces o las sustancias químicas
que conforman orina y sudor, que pueden acumularse durante varias horas en el
pañal, así como el hongo Candida albicans, responsable de la aparición
de candidiasis.
Otra causa importante es la alergia a los materiales con que
se fabrican los pañales, principalmente desechables, o bien a los compuestos
de los jabones. Finalmente, debe hacerse mención especial de los bebés
que están bajo tratamiento con determinados antibióticos, medicamentos
que hacen su piel más susceptible a sufrir rozaduras.
Ya no llores
Controlar la irritación en la piel no es una labor compleja, sobre todo
si el daño es moderado, para lo cual se recomienda lavar la zona afectada
suavemente con agua tibia y algodón, y antes de ponerle el pañal
al bebé untarle pomada o ungüento (ayudan los que en su fórmula
contienen petrolato, vitaminas A, D y E, óxido de zinc, cloruro de benzalconio
y aceite de hígado de bacalao, pues secan las lesiones y eliminan el
ardor en la piel) o talco de fécula de maíz, que evita el contacto
con orina y heces, favoreciendo la cicatrización. Algunos pediatras (especialista
médico en la salud de niños y bebés) recomiendan dejar
al pequeño sin pañal el mayor tiempo posible, ya que el contacto
con el aire ayuda a sanar las rozaduras.
Si el origen de la irritación es la presencia de los
gérmenes antes mencionados, puede dar pie a una infección, la
cual puede reconocerse si nota que el salpullido tiene color rojo brillante
y cubre un área extensa y despellejada. Cuando éste sea el caso,
acuda al pediatra, quien valorará el grado de la lesión y prescribirá
medicamentos para acabar con la causa del problema.
Ahora bien, es importante reconocer que algunos niños
tienen piel más sensible o delicada que otros, por lo que presentan mayor
propensión a desarrollar irritaciones o salpullido. Tome en cuenta también
que la materia fecal de los bebés alimentados con el pecho de su madre
es menos irritante que los que se alimentan con fórmulas lácteas,
y que los chicos con diarrea sufren más rozaduras.
A continuación algunos consejos para evitar la presencia
de este tipo de afecciones en la piel del menor:
- Cambie el pañal con frecuencia; no permita que su
bebé lo traiga húmedo o sucio.
- Mantenga el área limpia y seca, especialmente después
de una evacuación.
- Lave cuidadosamente con agua y algodón la parte del
cuerpo en contacto con el pañal; procure evitar el jabón durante
los días en que se hagan presentes las rozaduras.
- Es recomendable, antes de cambiar el pañal, el uso
de toallitas limpiadoras, las cuales se fabrican con fibras textiles empapadas
con lociones que contienen jabón neutro y sustancias suavizantes y
protectoras contra humedad.
- Permita la ventilación de la zona, dejando a su bebé
sin pañal cuando sea posible.
- No deje el pañal demasiado apretado, de manera que
pueda circular aire entre éste y la piel de su hijo.
- Si los pañales del bebé son de tela,
lávelos con cloro.
Para novatos
Como hemos visto, el pañal puede ser factor determinante en la aparición
de rozaduras, de manera que es importante cuidar detalles al respecto, principalmente
si usted es primeriza. El diseño de los modernos pañales desechables
contribuye significativamente a que los líquidos no se escurran, sino
que sean absorbidos, provocando que se hinche y modifique su consistencia hasta
formar una especie de gelatina, la que impide que los compuestos irritantes
entren en contacto con la piel del chico; no obstante, lo indicado es no dejarlo
en la zona por mucho tiempo.
Igualmente, las innovadoras prendas desechables cuentan con
cintas adhesivas que pueden despegarse cuantas veces sea necesario, de manera
que el pañal se ajuste -sin que quede demasiado apretado u holgado-,
a fin de que se eviten escurrimientos antes de que se empiece a realizar el
proceso de absorción.
Este tipo de pañales no vuelven a recuperar su consistencia
original en cuanto se secan, por lo cual no volverán a ser útiles,
siendo lo mejor depositarlos en la basura. Otra observación importante
es guardar el paquete en un área que tenga una temperatura máxima
de 30° C y que esté protegida de humedad excesiva, pues de llegar
a mojarse ligeramente y permanecer almacenado, puede generar hongos.
Pese a que los pañales no tienen fecha de caducidad específica,
se recomienda que sean guardados máximo dos años, ya que los materiales
de fabricación pueden modificar su coloración (volverse amarillento),
además de que el compuesto absorbente puede disminuir su capacidad. Sin
embargo, hay que aclarar que el uso del pañal después de dos años
no representa ningún riesgo para la salud del bebé.
Finalmente, vale la pena hacer hincapié en que factores
como clima, peso y edad del bebé, así como la cantidad de líquidos
que ingiera y, por supuesto, los hábitos de higiene de la madre, determinarán
la frecuencia de evacuaciones o micción, y, por tanto, los cambios de
pañal.