MANGO, REY DE LAS FRUTAS
Regina Reyna
Saber que México es uno de los principales productores
de mango y el mayor exportador del mundo es gran noticia, pero lo es más
conocer la cantidad de aportes que hace a la salud de quien lo consume, lo que
lo ha hecho digno merecedor del sobrenombre "rey de las frutas".
Ponga usted atención a lo siguiente: un solo mango (Mangifera
indica) aporta toda la vitamina C que una persona necesita para el día,
casi la mitad de sus requerimientos de vitaminas A y E, una cuarta parte de
la fibra que demanda el estómago, más importante combinación
de minerales (como hierro y potasio).
Esta fruta originaria de la India -cuyo pueblo lleva más
de cuatro mil años consumiéndola y haciéndola parte de
sus ceremonias religiosas- tiene más de mil variedades que se diferencian
por la zona de cultivo, color de piel y pulpa, sabor, aroma y tamaño,
entre otras características.
Para los expertos en Botánica diremos que el árbol
de mango es el miembro más importante de la familia de los Anacardiaceae
y que es pariente cercano del marañón (Anacardium occidentale
L.), el pistachero (Pistacia vera L) y la hiedra venenosa (Rhus
toxicodendron), entre otros.
¿Qué me da?
Un mango maduro contiene 82% agua y cumple funciones laxantes (facilita
la evacuación) y diuréticas (motiva la acción de orinar),
y su aporte calórico es bajo, por lo que forma parte de gran cantidad
de dietas para disminuir peso; pero eso no es todo, pues además contiene:
Calcio. Componente esencial de huesos
y dientes; participa también en la coagulación de la sangre y
transmisión de impulsos nerviosos.
Carbohidratos. Suministran energía,
la cual es esencial para que cuerpo, sistema nervioso y cerebro funcionen adecuadamente,
además para mantener normales los niveles de glucosa en la sangre.
Fibra. Su presencia hace más eficientes
los procesos digestivos.
Fósforo. Resulta esencial para
transformar en energía los alimentos que se consumen, pero también
participa en la formación de huesos y dientes.
Hierro. Necesario para la producción
de hemoglobina (sustancia contenida en el interior de los glóbulos rojos
encargada de transportar oxígeno a la sangre) y mioglobina (oxigena músculos).
Magnesio. Permite el buen funcionamiento
del sistema nervioso y aumenta la secreción de bilis (con ello favorece
la digestión de grasas y eliminación de residuos tóxicos).
Asimismo, ayuda a que disminuyan problemas cardiacos e interviene en el proceso
de contracción y relajación muscular.
Niacina (vitamina B3). Indispensable para
la salud del cerebro, pues se encarga del mantenimiento de las neuronas, así
como de la formación de transmisores nerviosos y de hormonas sexuales,
producción de insulina, buen estado de la piel y del adecuado funcionamiento
del aparato digestivo.
Potasio. Se encarga de fortalecer la actividad
del riñón al estimular la eliminación de toxinas a través
de la orina. También ayuda a mantener adecuado ritmo cardiaco y presión
arterial en niveles normales, y es esencial para la transmisión de todos
los impulsos nerviosos.
Proteínas. Contribuyen a la salud
de músculos y mejor rendimiento físico.
Riboflavina (vitamina B2). Vital para
el crecimiento, reproducción, buen estado de piel, uñas, cabello
y membranas mucosas, así como para la vista; también es fundamental
para proporcionar energía a las células.
Tiamina (vitamina B1). Tiene efectos benéficos
sobre el sistema nervioso y mente, por lo cual su acción es eficaz contra
depresión, irritabilidad, pérdida de memoria y concentración,
así como agotamiento físico; asimismo, favorece el crecimiento
y la digestión de carbohidratos.
Vitamina A. Imprescindible para la salud
del corazón, y es considerada uno de los principales antioxidantes (elementos
esenciales que neutralizan los efectos destructivos que tienen sobre el organismo
los contaminantes ambientales y el oxígeno); además, es necesaria
para la vista, desarrollo de huesos, mantenimiento de tejidos y prevención
de infecciones.
Vitamina C (ácido ascórbico).
Importante antioxidante y necesaria para producir colágeno, aprovechar
y eliminar grasas, cicatrizar heridas y fortalecer las defensas del organismo.
Por si fuera poco, el árbol productor del fruto es aprovechado
por médicos naturistas; por ejemplo, se sabe que el té de la raíz
tiene acción diurética y las semillas contienen propiedades astringentes,
es decir, reducen la irritación cutánea y crean barrera que protege
de infecciones. Además, la corteza en cocción se usa contra hemorragias
uterinas, y de ella se extrae una sustancia febrífuga (contra la fiebre)
denominada mangostina.
Por su parte, la resina alivia ampollas en encías y labios,
y reduce las molestias bronquiales, mientras que las hojas se usan contra las
picaduras de alacranes y escorpiones, además de que son un buen dentífrico
si se frotan en los dientes.
Ahora bien, por ser altamente azucarado, el mango no es muy
recomendable para personas que padecen diabetes. Para evitar estragos en el
sistema digestivo (como diarrea), no es recomendable su consumo en el desayuno,
y jamás debe asociarse o comerlo próximo a haber ingerido chocolate
o bebidas alcohólicas, ya que produce un incremento en el movimiento
intestinal, lo que provoca aumento en la evacuaciones.
Habiendo leído lo anterior podemos entonces entender
porque el mango forma parte de medicamentos naturistas y de cosméticos
para piel y cabello.
¿De dónde vino?
Actualmente el mango es reconocido como una de las frutas tropicales
más finas y exóticas, y no falta quien le adjudique propiedades
que motiven el apetito sexual. Su origen no es del todo claro, aunque tal parece
que está el noroeste de la India, en las laderas del Himalaya, muy próximo
a lo que es hoy Ceilán. Algunos escritos como las Sagradas Escrituras
en sánscrito, varias leyendas y el folclor hindú que data de 2000
años antes de Cristo se refieren a él como un fruto antiguo.
Igualmente se habla del mango en la literatura china del siglo
VII, y debe su ingreso al mundo occidental a los portugueses, quienes viajaban
desde aquellas tierras a Europa y África, para posteriormente llevarlo
a Brasil, a principios del siglo XVI. Por su parte, los españoles lo
llevaron de las costas de Indochina y Filipinas (cuya capital es Manila, nombre
que se da a deliciosa variedad del fruto) a sus colonias tropicales del Continente
Americano, principalmente la costa oeste de México, en los siglos XV
y XVI.
Ahora se pueden encontrar cultivos de mango lo mismo en Hawai
y California, que en Florida, Sudáfrica, Egipto, Israel, Cuba y muchos
otros países tropicales.
El "rey de las frutas" es consumido en estado fresco,
pero también puede ser utilizado para preparar mermeladas y confituras,
o como elemento esencial en deliciosos platillos. A continuación le presentamos
sencilla receta para preparar un muy fresco postre, ideal para la época
de calor:
Crema de mango
Ingredientes
- 4 mangos de Manila maduros.
- El jugo de un limón.
- 120 gramos de azúcar.
- 2 claras de huevo
- 2 tazas de crema.
- 30 gramos de almendras picadas.
- 30 gramos de nueces picadas.
- 1 pizca de canela.
- 1 pizca de sal.
Preparación
Pelados los mangos, corte tres de ellos en trozos (reservar el restante)
y licúelos junto al jugo de limón y el azúcar. En otro
recipiente bata las claras (añada la pizca de sal) hasta obtener punto
de turrón (esto es, cuando se ladea el recipiente que las contiene y
"la espuma" no cae ni se resbala), agregue la crema con cuidado y
siga batiendo para que las claras no se bajen.
Mezcle el producto obtenido con la pulpa de los mangos y añada
el mango restante que previamente ha sido picado en trozos muy pequeños.
Vierta el resultado en copas y guárdelo en el refrigerador hasta que
se enfríe; antes de servir, adórne con las nueces y almendras
picadas y déle el toque final con la canela.
Bien, de ahora en adelante podremos rendirle pleitesía
con justificada razón al "rey de las frutas", ¿no lo
cree usted?