PROS Y CONTRAS DE LA CIRCUNCISIÓN
Raúl Serrano
Para
algunas religiones la circuncisión es una practica prohibida, como en la evangelista,
en tanto que para la judía es una orden imperante para todos los varones recién
nacidos. De cualquier forma, la decisión está en manos de los padres, pero
¿qué es lo que se debe saber?
La cirugía en sí no reviste ningún problema,
consiste en cortar la piel que cubre el glande o cabeza del pene, llamada
prepucio. Aproximadamente 15 de cada 100 hombres están circuncidados, aunque
se estima que en Estados Unidos la cifra se eleva a 80%, mientras que en Europa
es sólo 5%. Lo anterior puede interpretarse como la muestra de que no hay
un consenso determinante que indique que la circuncisión debe realizarse en
todos los varones.
Si partimos de que 100% de los recién nacidos
tiene el prepucio adherido al glande en forma natural, y al cumplir los tres
años de edad esta condición se pierde, ¿es necesario realizar la cirugía al
nacer?
Es claro que esa piel que cubre al glande cumple
la función de protegerlo en la infancia de posibles ataques de virus que deriven
en infecciones, y más adelante en enfermedades de transmisión sexual. Estas
aseveraciones tienen justificación para algunos médicos, aunque otros aducen
que los padecimientos anteriores no tienen relación directa con que haya circuncisión
o no, sino con buenos hábitos de higiene.
La controversia va más allá, incluso llega al
terreno de la práctica sexual; aquí hay quien manifiesta que la circuncisión
afecta el placer de este acto, ya que al perder su protección natural el glande
queda expuesto al roce y al constante contacto con el medio, provocando resequedad,
pérdida de sensibilidad y alteración en la lubricación natural. La visión
opuesta apunta que este método quirúrgico sólo consiste en cortar y eliminar
la piel que cubre y protege al pene, dejando intactas todas las estructuras
del glande donde en realidad se encuentran las terminaciones nerviosas que
producen el placer.
Ahora bien, los médicos reconocen que la circuncisión
debe llevarse a cabo invariablemente cuando hay problemas como la fimosis,
es decir, cuando la piel que cubre el glande es demasiado estrecha y baja
parcialmente, o definitivamente no lo hace (sucede en uno de cada 150 niños).
Otro caso es la presencia de parafimosis o infecciones crónicas, causas por
las que el prepucio se inflama y no baja con facilidad (aún y cuando haya
sido tratado con antibióticos), situación por la que puede practicarse en
la edad adulta y en la que se corren los mismos riesgos que en la infancia.
Sin embargo, el comité de expertos en neonatología
de la Academia Mexicana de Pediatría recomienda no practicar la circuncisión
en el recién nacido (al menos que se trate de los casos antes mencionados)
pues no existe una normatividad al respecto.
Para avalar su postura, la academia publicó en
su boletín médico de diciembre de 1998 que, por considerarse una operación
quirúrgica sencilla, los médicos omiten una serie de precauciones que pueden
ser causa de diversos problemas que afectan la condición del intervenido,
por ejemplo, la correcta aplicación de la anestesia y el corte preciso del
prepucio, pues si es éste es excesivo puede impedir que la erección del pene
sea completa y, en algunos casos, provocar dolor.
El informe señala también que debería ser el
pediatra quien practique la circuncisión, ya que éste es el especialista que
mejor conoce la anatomía de un bebé, lo que sucede en México en sólo 1% de
los casos de recién nacidos (el otro 99% lo efectúa el ginecobstetra que atiende
el parto). Finalmente, señala que, previo a la intervención quirúrgica, los
padres deberían firmar un documento en que aprueben el procedimiento del médico,
acepten los riesgos que éste implica y confirmen que conocen el método a emplear
para evitar el dolor, lo que muy pocas veces sucede.
No obstante, la última palabra la tiene usted
como padre. Pero recuerde, es importante enseñar a los niños desde muy pequeños
a lavarse el pene diariamente y en forma adecuada (jalando un poco el prepucio
hacia atrás para impedir que se acumule cualquier sustancia, en caso de que
no se haya practicado la circuncisión).