TRASTORNOS DEL SUEÑO, PESADILLAS DE LA SALUD
Rafael Mejía
¿Bosteza a menudo y tiene somnolencia todo el día?,
¿le cuesta concentrarse y tiene mal humor?, ¿no descansa al dormir
y su familia se queja por sus ronquidos? ¡Atención! Puede sufrir
un trastorno del sueño, padecimiento que daña progresivamente
la salud, deteriora su nivel de vida y pudiera desencadenar daños mayores.
La situación es grave pues, según se estima, "la
tercera parte de la población padece alguno de los trastornos de sueño
conocido; hablamos de varios millones de mexicanos que han vivido con alguno
de estos padecimientos y nunca han sido atendidos". Es la opinión
del doctor Reyes Haro Valencia, director de la Clínica de trastorno
de Sueño, de la Universidad Nacional Autónoma de México,
para quien el desconocimiento es la principal causa de este problema.
Si tomamos en cuenta que el sueño es "un estado
con múltiples funciones fisiológicas, no sólo desde el
punto de vista cerebral, sino también respiratorio, cardiaco y muscular,
con el fin de conservarnos en buen estado y recuperarnos de las funciones realizadas
durante el día", como indica el especialista, la consecuencia de
dormir mal es obvia: bajo rendimiento en nuestras actividades, mal humor, falta
de concentración, quedarse dormido en cualquier sitio e incluso sufrir
accidentes o problemas circulatorios.
El buen dormir y sus trastornos
Un trastorno del sueño es "todo aquello que afecta
el funcionamiento óptimo del organismo durante el sueño, e impide
la progresión paulatina y sistemática de las distintas etapas
que conforman el dormir, que se manifiesta varias veces por semana, o bien,
cuando se establece de manera crónica", aclara el Dr. Haro.
Normalmente, explica, un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas,
e invertir 10 minutos en promedio para entrar en dicho estado. Entonces inician
cambios en el organismo que determinan 5 etapas del sueño: la primera
dura 10% del tiempo ya citado, y a través de ella se abandona la vigilia;
la segunda ocurre en el 50% de la noche, y en conjunto forman el "sueño
ligero".
Las etapas 3 y 4 sirven para restaurar las funciones del cuerpo,
y durante ellas, entre otras cosas importantes, secretamos la hormona del crecimiento:
los niños se desarrollan y en adultos crecen pelo y uñas al mismo
tiempo que la piel se modifica; ocupa 20% del tiempo recomendado para dormir.
La quinta, denominada de movimientos oculares rápidos, se presenta cíclicamente,
cada 90 minutos, aproximadamente cinco veces por noche; en ella soñamos,
cae nuestro tono muscular completamente, aumentan la frecuencia respiratoria
y cardiaca, y consume otro 20% del tiempo.
De acuerdo con el médico, si una persona no cursa de
la etapa 3 en adelante se sentirá irritable, cansada, presentará
dificultad para concentrarse, disminuirá su eficiencia en las actividades
diurnas, y a largo plazo condicionará cambios en la habilidad de la persona.
Padecimientos más comunes
Fue a partir de 1960 que se describieron los primeros trastornos
del sueño, y desde entonces se han formado especialistas y clínicas
donde se atienden estos problemas y se siguen realizando investigaciones. De
acuerdo con el Dr. Reyes Haro, los padecimientos más frecuentes en la
población adulta son insomnio (con cerca de 20 causas), y su contraparte,
la "somnolencia diurna excesiva".
Pero no son los únicos. En los neonatos (recién
nacidos) se presenta el síndrome de muerte súbita infantil (muerte
de cuna), mientras que en la infancia son comunes las parasomnias: sonambulismo,
terror nocturno, enuresis (mojar la cama) y bruxismo (rechinido de dientes),
en tanto que las alteraciones en horarios de sueño y vigilia (técnicamente
llamadas "trastornos del ritmo circadiano") son propios de ancianos.
Respecto al insomnio, el Dr. Reyes Haro afirma que "consiste
en dificultad para conciliar el sueño, varias interrupciones una vez
que el sujeto ha logrado dormir o despertar mucho antes de lo que se desea para
iniciar actividades; alguno de estos tres síntomas o quejas siempre va
acompañada de sensación de sueño inadecuado".
Hay tres grupos de pacientes principales: el psicofisiológico,
que sólo ha desarrollado dificultad por una situación emocional
intensa, pérdida afectiva o preocupación, aquellos que crean adicción
a medicamentos para dormir y los que roncan.
Los primeros sufren insomnio pasajero, pero por mal diagnóstico
y uso inadecuado de fármacos pueden derivar en el segundo grupo. "El
médico general prescribe un medicamento hipnótico sin aclarar
que debe usarse por poco tiempo, por tanto, se genera dependencia" y el
paciente incluso necesita aumentar la dosis para dormir. "Sin embargo,
la mayoría de estos productos reducen el sueño restaurador y aumenten
el ligero, por lo que se tiene la sensación de no dormir", aclara
el Dr. Haro.
En cuanto a quienes roncan, explica que despiertan constantemente
como consecuencia del ruido que producen, y durante las pausas entre ronquidos,
llamadas apneas, el paciente deja de respirar desde 10 segundos hasta más
de 2 minutos en casos severos. Esto es frecuente en gente obesa, debido a que
la grasa en el cuello y la relajación de los músculos de la zona
obstruyen el paso del oxígeno, a veces hasta cien veces en una noche,
y obligan a despertares continuos con las consecuentes dificultades para volver
a dormir.
Sobre la somnolencia excesiva diurna, el especialista menciona
que quien la padece se duerme con facilidad durante el día, sobre todo
si no se encuentra realizando alguna labor física o si desarrolla actividades
monótonas, sin importar cuánto haya dormido por la noche. Su principal
causa es también el ronquido, ya que las pausas respiratorias continuas
prolongan el sueño ligero y disminuyen las tres últimas etapas.
Este padecimiento impide el desarrollo eficiente de actividades
durante el día, recordar o aprender cosas nuevas, y disminuye el apetito
sexual. Asimismo, se sabe que la somnolencia por ronquidos es la segunda causa
conocida de accidentes laborales y automovilísticos sólo después
del alcoholismo, y cuando no es tratada puede originar una enfermedad que afecte
a los vasos sanguíneos del cráneo, sea embolia o derrame cerebral.
Revalorar el sueño
Por desconocimiento, no damos la debida importancia al momento
de dormir. Hay quienes descansan muy poco de manera continua, y entre sus hábitos
se encuentran actos que inciden directamente en el sueño, "como
consumo de medicamentos y sustancias de uso común (refresco de cola,
café, cigarro); práctica de descansos diurnos o siesta (que no
sustituyen al descanso nocturno), la realización de ejercicio y consumo
de líquidos antes de acostarse, lo cual afecta de manera muy importante
al sueño", señala el Dr. Reyes Haro.
A pregunta expresa, el médico opina que una persona debe
acudir a una clínica de trastorno de sueño "cuando tiene
dificultades para dormir, ha intentado resolverlos de varias formas, incluso
ha acudido con médicos y no ve resultados, y el problema se presenta
varias veces por semana e incide en sus actividades diarias". Aún
cuando hay pocas clínicas en la República Mexicana, afirma que
debe optarse por aquellas multidisciplinarias en que laboren los siguientes
especialistas: psiquiatra, neurólogo, neurofisiólogo, psicólogo,
neumólogo, otorrinolaringólogo y varios técnicos especializados
en la realización de estudios de sueño.
El Dr. Reyes Haro concluye que debemos considerar los trastornos
de sueño como reales y darles la importancia debida, a fin de "realizar
las actividades diurnas de manera óptima y disfrutar de la vida, pues
estas situaciones hacen sufrir a quienes las padecen e incluso pueden llevar
a la muerte". Para mayor información, los teléfonos de la
Clínica de Trastorno de Sueño, en la Ciudad de México,
son: 5623-2686 al 89.