LOS TESTÍCULOS TAMBIÉN SE ENFERMAN
Gonzalo De Garay
Los padecimientos que afectan a los testículos son múltiples,
y si no son tratados de manera temprana pueden comprometer la salud reproductiva,
ocasionar gran malestar e, incluso, inducir la pérdida de uno de estos
órganos.
Los testículos se encuentran en la base del pene dentro
de una "bolsa" llamada escroto, son suaves, sensibles y vulnerables,
por ello, es de vital importancia que todos los varones les procuren cuidados,
ya que el más mínimo golpe puede deteriorar su funcionalidad,
la cual se encuentra estrechamente ligada con la fertilidad, ya que los espermatozoides
se producen en dichas estructuras.
Ahora bien, si estas estructuras masculinas son tan importantes
y sensibles ¿por qué se encuentran en el exterior y no en el interior
del cuerpo? La naturaleza es sabia y en este caso no se equivocó, lo
que sucede es que el esperma se genera a temperatura inferior a la del resto
del cuerpo, misma que presentan los testículos; de esta manera se garantiza
la adecuada producción de semen.
Lo que queda por hacer es estar al pendiente de que nada los
dañe, y de presentarse algún síntoma extraño, por
mínimo que sea, acudir inmediatamente al urólogo (especialista
que trata padecimientos en tracto urinario y genitales). A continuación
le describimos las distintas enfermedades que pueden afectar a los testículos.
Torsión testicular
Se presenta cuando arterias, venas, nervios y cordón
espermático (estructura que contiene conductos por los que se transporta
sangre) de uno de los testículos se tuercen bloqueando la circulación
del fluido, condición que, dada su gravedad, puede derivar en la pérdida
del órgano. Este padecimiento es de causa desconocida y se presenta de
manera súbita, por lo que no hay forma de prevenirlo, pero si es muy
importante buscar atención médica en cuanto se manifiesten los
siguientes síntomas:
- Dolor brusco y progresivo.
- Aumento de volumen y enrojecimiento.
- El testículo dañado se ubica más arriba de lo normal.
- Náuseas y vómitos.
- En casos más graves, coloración violácea y fiebre.
Para realizar el diagnóstico, el urólogo se basa
en los síntomas antes citados, efectúa exploración física
y, en ocasiones, solicita ultrasonido o gamagrama testicular (consiste en inyectar
material radiactivo en la sangre que permite visualizar si la irrigación
del vital líquido es deficiente). Cuando se detecta de manera oportuna
y no hay tanta inflamación es posible, mediante maniobras físicas,
restituir la condición normal del testículo, pero en caso contrario
la única solución es la cirugía, la cual corrige la torsión
y fija el órgano al escroto.
Epididimitis
Para entender de mejor manera a qué se refiere este trastorno
es importante saber que los testículos están constituidos por
millones de tubos diminutos, cuyo interior contiene las células que dan
origen a los espermatozoides. Estas pequeñas estructuras desembocan en
una parte cilíndrica llamada epidídimo, que está enrollado
alrededor de cada órgano y desemboca en el conducto deferente (se encarga
de trasladar los espermatozoides a vesículas seminales y próstata,
de donde salen al exterior a través del pene).
Ahora bien, el epidídimo puede inflamarse cuando se padece
infección en uretra (porción del tracto urinario que transporta
orina desde la vejiga y funge como conducto para eyacular el semen), vejiga
o próstata, lo cual es frecuente en hombres de 19 a 35 años de
edad, que de no tratarse de manera temprana puede ocasionar esterilidad. Cabe
destacar que otras causas de este padecimiento son golpes y sobrexcitación
sin eyaculación; asimismo, la mayoría de las veces al realizar
análisis de muestras de semen los resultados indican que hay gérmenes;
sus síntomas incluyen:
- Dolor intenso en uno o ambos testículos.
- Inflamación del escroto.
- La palpación del epidídimo y el testículo es dolorosa y al elevar éste último disminuye el dolor.
- Fiebre.
- Dependiendo de la gravedad puede haber cambios en la coloración y en el tamaño del órgano.
El tratamiento a seguir consiste en la combinación de
diversos medicamentos, como antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios,
que bien puede apoyarse con reposo en cama, aplicación de paños
fríos en el escroto y elevación del mismo.
Orquitis
Se refiere a la inflamación de los testículos
y es menos frecuente que la epididimitis, pero al igual que ésta, se
desarrolla por ataque de gérmenes, por ejemplo, el virus de la parotiditis
(causante de las paperas) genera hinchazón en uno o ambos en 20 ó
30% de los pacientes infectados, por su parte, la bacteria Chlamydia también
puede ocasionarla.
Cabe destacar que es muy frecuente que la epididimitis se transforme
en orquitis, de hecho muchas veces se hace el diagnóstico no de orquitis
ni de epididimitis, sino de orquiepididimitis, que significa que todo el conjunto
sufre proceso inflamatorio infeccioso. Este padecimiento se puede identificar
mediante las siguientes manifestaciones:
- Inflamación en uno o ambos testículos.
- Dolor intenso.
- Coloración rojiza.
- Aumento de volumen.
- Fiebre.
- Escalofríos.
- Sensación de pesadez en el escroto.
- Náuseas.
En estos casos, generalmente, se requiere de reposo y antiinflamatorios,
pero si la afección es de origen bacteriano será necesario que
el urólogo prescriba algún antibiótico.
Hidrocele
Se trata de acumulación de líquido en un solo
lado del escroto, es común en los jóvenes y puede ser consecuencia
de orquitis o epididimitis, combinación de ambos padecimientos o a causa
de golpes. Regularmente, no ocasiona ningún síntoma, excepto el
aumento de tamaño del testículo y dolor en caso de que se incremente
mucho su volumen; cuando esto último sucede puede presionar a tal grado
al órgano que afecte la fertilidad y ocasione incomodidad al tener relaciones
sexuales. Si el problema alcanza estas magnitudes, se requiere de una intervención
quirúrgica, que consiste en abrir la piel del escroto, extirpar la bolsa
que contiene el líquido y suturar todo el contorno para evitar que se
vuelva a formar.
La confirmación del diagnóstico se realiza mediante
un método llamado trasiluminación, el cual se lleva a cabo en
sala oscura, donde se le pide al paciente que se recueste y se le coloca una
lámpara detrás del testículo, la cual permite apreciar
la presencia de líquido, sin embargo, ante la duda se solicita un ultrasonido,
método que muestra con toda precisión la expresión anatómica
del órgano.
Hematocele
Acumulación de sangre en uno o ambos testículos
que se presenta cuando se reciben golpes fuertes, por ejemplo, con un balón,
patadas mientras se practican artes marciales, caídas o durante peleas,
aunque hay causas menos frecuentes, como seguir tratamiento con medicamentos
coagulantes, malformaciones vasculares o complicación de cirugía
(vasectomía).
Cuando el hematocele es muy grande es posible que comprima al
órgano, lo infecte e induzca a su extirpación, por ello, es conveniente
proceder a cirugía en cuanto se diagnostique, en la cual se realiza pequeña
incisión para evacuar las coagulaciones.
Varicocele
Se le considera la primera causa de infertilidad en el hombre,
aunque padecerlo no significa que necesariamente haya esterilidad; se caracteriza
por presencia de várices en el testículo (principalmente en el
izquierdo) muy similares a las que aparecen en las piernas, lo que ocasiona
que las venas que conforman el cordón espermático se dilaten y
bloqueen el drenaje de la sangre hacia los testículos; en consecuencia,
genera que el órgano aumente de tamaño y que al tacto sea similar
a tocar una bolsa llena de lombrices.
Regularmente no produce ningún síntoma, por lo
que es difícil que el paciente se percate del padecimiento, pero en ocasiones
puede tenerse la sensación de pesadez en los testículos. Ante
ello debe acudirse al urólogo, especialista que revisará al paciente
de pie, ya que si se recuesta es posible que las venas se vacíen y la
varicosidad sea menos notoria; esto puede confirmarse mediante ultrasonido.
Se corrige quirúrgicamente y las posibilidades de mejorar la calidad
del semen oscilan entre 60 y 70% y las de lograr la fecundación son de
50%.
Cáncer de testículo
Tumor maligno que puede manifestarse entre los 16 y 40 años
de edad y cuando se detecta a tiempo es altamente curable; sus síntomas
incluyen aumento de volumen y peso en el testículo, cuya consistencia
es dura. Una vez que el órgano ha experimentado algún cambio,
como los anteriormente citados, se debe acudir de inmediato al urólogo
y oncólogo, quienes solicitarán ultrasonido para visualizar las
alteraciones.
Si el diagnóstico resulta positivo es necesario extirpar
el testículo, lo cual no incide en la fertilidad, pues uno solo le permite
al hombre cumplir sus funciones correctamente; en caso que preocupe mucho el
problema estético puede recurrirse a implante de prótesis testicular.
Cabe destacar que un factor de riesgo muy importante que se
ha asociado con cáncer de testículo es la criptorquídea,
que significa que uno o ambos testículos no descendieron en el momento
adecuado, pues normalmente este proceso ocurre antes del primer año de
vida. Se considera que este antecedente incrementa la posibilidad de presentar
tumores malignos hasta 40 veces más que una persona que no lo padeció.
Como puede ver, las razones para revisar los testículos
y acudir de inmediato al urólogo ante cualquier anomalía son innumerables,
por ello, se recomienda brindarles la atención necesaria aunque la alteración
parezca insignificante, pues ésto permitirá que se mantengan en
buen estado y que su salud reproductiva se encuentre en óptimas condiciones.