RESPETO Y TOLERANCIA, BASE DE UNA GRAN PAREJA
Fernando González G.
La convivencia entre dos personas es sumamente difícil, pues se mezclan sentimientos pasionales o amorosos que con el paso del tiempo tienden a transformarse en rutina, aburrimiento o hartazgo. Si usted quiere conservar una magnífica relación con su pareja, tal vez sea tiempo de recordar algunas cosas básicas.
Hombres y mujeres aprendemos a comportarnos como tales de acuerdo a la educación recibida en el núcleo familiar, la cual se fortalece con los mensajes del resto de la sociedad y los medios de comunicación. Hoy, las cosas han cambiado y ya no es aceptable que un varón sea macho, irresponsable o mal padre, que no ayude en las labores domésticas y que se recueste todo el fin de semana a mirar la jornada futbolera.
Del mismo modo, la mujer ha irrumpido en el concierto social como agente económico, generador de ingresos para el hogar y desarrollando labores profesionales en áreas hasta hace poco exclusivas para los hombres, por lo que lo mismo dirigen una empresa que gobiernan un municipio o están al frente de una secretaría de Estado.
Estos cambios han hecho que los paradigmas tradicionales se hayan transformado a tal grado que las relaciones de pareja son, actualmente, más complejas, responden a otras expectativas y requieren de tolerancia, respeto a la libertad del otro y acuerdos básicos de convivencia.
Qué busca la mujer
La mujer actual seguramente no rechaza las muestras de caballerosidad y ternura, le gusta ser halagada y sentirse querida; pero hoy, además, busca reconocimiento a su tarea sin importar si ésta se desarrolla dentro o fuera de casa. Quiere ser calificada como ser inteligente y no como alguien que cuida tan sólo su aspecto físico en aras de complementar el éxito masculino. Ya no es aceptable la frase machista "detrás de un gran hombre hay una gran mujer", pues lo ideal es que ambos desarrollen al máximo sus capacidades.
Qué quiere el hombre
Más allá de la belleza que se busca cuando cupido hace de las suyas, el hombre actual quiere una mujer inteligente y sensible a sus necesidades, se siente complacido si apoyan sus proyectos y paulatinamente comprende que la mujer puede ser una magnífica "socia", y no un ente al que hay que llenar tan solo de adornos, palabras melosas y artículos de lujo. Hoy, el hombre requiere de la participación de su pareja para emprender cuanto se le ocurra; busca la crítica sana y, a pesar de que se sienta frustrado en ocasiones, agradece que haya alguien que le ayude a poner los pies en la tierra.
Respeto y Tolerancia
Sea como sea, se viva de acuerdo a las relaciones tradicionales, o bien, de manera libre e independiente como lo marcan los nuevos tiempos, lo que nunca podrá cambiar es el respeto que se debe guardar hacia nuestra pareja. Debe considerarse que esta palabra es un gran concepto, que delimita con perfección aquello que podemos hacer y lo que está prohibido.
Respeto se traduce en la vida cotidiana a no disponer de las propiedades del otro, no interferir con la libertad al, por ejemplo, tratar de imponer un paseo o la compra de un mueble; no obstante, va más allá, en cuestiones trascendentales como la decisión de tener hijos o no, la manera de educarlos, la religión que profesaran o la relación que se establezca con los suegros de uno y otro.
La tolerancia es la base para dirimir este tipo de diferencias, pues hay que entender que la pareja debe tener un proyecto común luego de haberlo discutido intensamente. Así, si se cumple con el plan original no habrá pie para discusiones triviales o pueriles (infantiles), nadie se sentirá sorprendido o defraudado y siempre habrá oportunidad para discutir pequeños detalles pero no una decisión trascendental.
Por ejemplo, se debe acordar la compra de una casa con determinadas características, que tenga jardín, 3 ó 4 habitaciones, cochera, que se ubique en el rumbo más conveniente de acuerdo al centro laboral de cada uno, que cuente con escuelas, centros comerciales, facilidades viales, etcétera. Una vez tomada esta decisión lo demás es "pan comido", porque serán los detalles y no la esencia lo que estará en disputa. Siempre será más fácil decidir el color que llevará la pared de una habitación que la ubicación de la casa que se quiere comprar.
Sexualidad y algo más
Es una voz generalizada la que establece que el sexo juega un papel fundamental para construir óptima relación de pareja. Sin embargo, hay que considerar que la pasión es una avalancha de emociones que tiende a extinguirse cuando transcurren unos cuantos meses, situación que puede convertir a las relaciones sexuales en sesiones rutinarias y repetitivas, es decir, una situación contraria a las expectativas construidas durante el noviazgo.
Para contrarrestar este escenario será recomendable tener siempre a la mano una sorpresa, una propuesta "indecorosa" o un juego nuevo. Recuerde que en la variedad está el gusto, y que mientras más propositivos seamos más posibilidades de éxito habrá. Sean 5 meses o 10 años el tiempo que interactué con alguna pareja, la consigna es una sola: prepare su mente para una relación sexual, sea ésta programada o espontánea, como si fuera la primera vez, y considere que la sensualidad de los momentos previos es, muchas veces, tan importante como el momento cumbre.
Si usted pierde el gusto por su pareja o nota que sus relaciones sexuales tienden a espaciarse cada vez más, deberá autoanalizar dicha situación y dialogar con su compañero (a); si después de esto no existe mejoría, deberá pensar en buscar la ayuda de un terapeuta sexual.
¿Hasta que la muerte nos separe?
Muchas parejas construyen su relación sobre un castillo de naipes, por lo que su frágil estructura no tardará en derrumbarse; gran cantidad de mujeres, por ejemplo, consideran que el amor y la comprensión curarán a su media naranja de un problema de alcoholismo, drogadicción o inestabilidad mental, cuando la experiencia de cientos de casos indican lo contrario.
Así, si los malos tratos y la violencia física y psicológica se instalan en la vida de una mujer difícilmente se podrá destruir este círculo. Del mismo modo, si un hombre formaliza una relación con una mujer celosa y posesiva, egoísta o vengativa, no será fácil que se instaure un proyecto común que permita el crecimiento de ambos.
Ante ello, una recomendación que no debe soslayarse es la de dialogar intensamente durante la etapa de noviazgo, poner a prueba los puntos débiles de uno y otro, y no tomar una determinación definitiva sobre el futuro en común hasta no estar perfectamente seguros de la estabilidad emocional y el proyecto de vida que cada quien tenga en mente.
Sobre advertencia, dicen por ahí, no hay engaño, frase que sirve para concluir que más allá de los aspectos meramente superficiales de una persona, se debe hacer un diagnóstico certero de sus valores, virtudes y defectos, si es que queremos que ese individuo sea quien nos acompañe hasta que la muerte nos separe.