OJOS SANOS, PARA VERTE MEJOR
María Elena Moura
Es importante que los padres conozcan las enfermedades que pueden
afectar los ojos de sus hijos, por lo que deben procurar que sus pequeños
visiten periódicamente al oftalmólogo o pediatra y así
crear en ellos conciencia sobre los cuidados e importancia de tan valioso sentido.
Los males que afectan la visión infantil tienen orígenes
y efectos muy distintos, por lo que hablamos de gran cantidad de padecimientos
posibles; sin embargo, entre los más importantes podemos distinguir a
los llamados defectos refractivos o cambios en la forma del ojo (miopía,
hipermetropía, astigmatismo), además de los de otra naturaleza,
como estrabismo, ambliopía, epífora y conjuntivitis.
Conocer los elementos básicos de cada uno de estos padecimientos
ayuda a que los progenitores detecten con facilidad el desempeño inadecuado
del sentido visual de sus pequeños, de modo que la información
es la mejor herramienta para prevenir el avance de algún padecimiento
que altere la convivencia de un niño, su aprendizaje en la escuela y,
en general, la realización de toda actividad.
Miopía
También conocida como visión corta, es la alteración
en la forma del globo ocular más común, y se caracteriza por una
deficiencia en la percepción de objetos lejanos, dando como resultado
esfuerzo notorio para poder distinguirlos, en tanto que los cercanos se miran
con claridad. Debido al trabajo que cuesta enfocar lo que se ve, es común
que el niño miope tenga dolor de cabeza y ardor y enrojecimiento de ojos.
La causa de este mal radica en que el órgano visual se
alarga, de modo que la retina (película sensible en el interior del ojo
en donde se forman las imágenes) no se encuentra en su lugar habitual
y es incapaz de recibir los estímulos de luces y formas que llegan del
exterior. Por lo general esta enfermedad es heredada y se hace más evidente
entre los 7 y los 12 años; además, puede aumentar con el crecimiento
ocular durante la adolescencia, y usualmente cambia poco entre los 20 y 40 años.
La miopía infantil debe corregirse a través del
uso de anteojos, siempre informando al pequeño adecuadamente sobre los
cuidados y utilidad de estas importantes herramientas. El uso de lentes de contacto
se recomienda hasta la adolescencia, y el procedimiento quirúrgico para
corregir esta malformación, llamado queratomileusis in situ, por lo general
no se practica en los menores, sino hasta que el globo ocular es completamente
maduro, aproximadamente después de los 18 años.
Hipermetropía
Este defecto en la forma del ojo usualmente es heredado y, contrario
a la miopía, se caracteriza por la imposibilidad de enfocar los objetos
cercanos claramente en la retina debido a que el globo ocular es más
corto de lo normal. Si bien todos los niños son hipermétropes
en algún grado, esta condición suele disminuir durante la adolescencia
debido al crecimiento del globo ocular.
De cualquier modo, es necesaria la supervisión periódica
de un oftalmólogo desde los 4 años para determinar si se presenta
un problema moderado o severo de hipermetropía, y así determinar
el tratamiento adecuado, ya que la evolución del mal puede ocasionar
ambliopía (debilidad en uno o los dos ojos).
Los hipermétropes deberán ser corregidos mediante
anteojos o lentes de contacto a fin de acabar con molestos síntomas como
dolor de cabeza, falta de interés o de concentración al leer,
cansancio, sueño y enrojecimiento de los ojos causados por el constante
esfuerzo; también son comunes la desviación de los ojos hacia
adentro (estrabismo) y la presencia de vértigos, náuseas y visión
doble.
Astigmatismo
Se debe a la distorsión o irregularidad en la curvatura de la
córnea (membrana ocular transparente que se encuentra directamente en
contacto con el exterior), lo que ocasiona que los bordes de los objetos se
observen borrosos o mal definidos tanto a distancia como al leer; además,
este mal puede combinarse con miopía o hipermetropía. Usualmente
no es hereditario y puede presentarse desde el nacimiento, generalmente con
poca variación durante el curso de la vida.
La corrección de esta enfermedad varía de acuerdo
con el tipo y generalmente es atendida con anteojos en niños y lentes
de contacto blandos especiales (tóricos) o rígidos permeables
al gas en adultos. Un padre de familia puede distinguir la existencia de este
mal porque cuando el pequeño lee tiene la impresión de que los
renglones "saltan"; además, nota algunas líneas más
borrosas y otras más claras, y presenta dolor de cabeza, cansancio visual
y sueño.
Estrabismo
Se llama así a la falta de alineación de los ojos en forma
notoria, y puede ser ocasional (foria) o permanente (tropía). Se estima
que afecta a 4% de los niños, y se asocia con hipermetropía. Su
síntoma principal es que uno de los globos oculares no se encuentra recto,
pero también es notorio porque los pequeños cierran un ojo en
presencia de luz brillante o colocan su cabeza en posición inusual para
compensar la desviación.
Normalmente, cuando los ojos están alineados percibimos
dos imágenes coincidentes gracias a los que observamos en tercera dimensión,
pero cuando un globo ocular se desvía contamos con dos imágenes
distintas, generando visión doble. Para evitar confusión y tener
una sola imagen nítida, el cerebro puede ignorar uno de los estímulos
que recibe, pero impide el desarrollo total de la capacidad visual, convirtiendo
al ojo afectado en "perezoso" o ambliope.
Los padres no deben creer que el problema se resolverá
cuando el niño crezca, pues esto no sucederá nunca; por ello,
al sospechar sobre este problema deben acudir de inmediato al especialista,
ya que en cuanto más edad tenga el afectado, mayor será el grado
del problema y la dificultad de recuperara la calidad de visión al 100%.
Ambliopía
Para evitar y tratar la disminución de la vista o ambliopía
a tiempo es necesario evaluar periódicamente a los niños antes
de los 4 años de edad si se sospecha que no ven bien con uno o ambos
ojos, ya que cuando un pequeño con este problema es atendido entre los
5 y 10 años, su recuperación es limitada o imposible de mejorar.
Este mal afecta al 3% de la población pediátrica,
y para evaluarse requiere de una serie de pruebas que valoren la capacidad visual
de cada ojo por separado, para comparar los resultados entre sí, de modo
que cuando se detecta que uno de los globos oculares tiene menor visión,
existe alta posibilidad de desarrollar ambliopía. Por último,
hay que decir que las causas de este padecimiento son: estrabismo (ojos desviados),
errores refractivos (hipermetropía) y opacidad en los tejidos transparentes
del ojo.
Anisometropía
Se trata de un problema de miopía en el que la deficiencia en
ambos ojos es marcadamente diferente; por lo general, el globo ocular menos
afectado será más utilizado por el niño, mientras que el
otro se encontrará muy debilitado. Lo más recomendable es que
se corrija con lentes de contacto para evitar el uso de anteojos, ya que la
diferencia de lentes hace que éstos se vean antiestéticos. En
ocasiones es posible reconocer este mal por dolor de cabeza marcado especialmente
en uno de los dos lados o porque se encuentra un ojo más irritado que
el otro.
Daltonismo
Definido por algunos especialistas como "una manera distinta de ver las
cosas", el daltonismo es un defecto en la percepción de los colores
en la que casi siempre se confunden rojo y verde, y que por cuestiones genéticas
se presenta mucho más en hombres que en mujeres. Su detección
no es sencilla, pues las personas con esta disfunción ven un brillo distinto
en cada color que les permite hacer una diferenciación, o bien, aprenden
algunos trucos para no confundirse (en un semáforo saben que el "siga"
está arriba y la señal de "alto" abajo, por ejemplo).
Los padres pueden sospechar que tienen un hijo daltónico
cuando observan titubeos al distinguir colores y aun más si hay antecedentes
familiares. Para erradicar dudas, es importante que lleven a su pequeño
con un optometrista para que realice un diagnóstico prematuro a través
de una prueba de visión cromática (test de Ishihara) que se realiza
a partir de los 6 años, con la finalidad de eliminar en lo posible retrasos
en el aprendizaje, accidentes o la elección de profesiones en que esta
cualidad perceptiva sea limitante.
La evaluación es sencilla, y se realiza mediante unas
láminas diseñadas de tal manera que si falla la percepción
de un color no se perciben mensajes o letras anotados en ellas; también
pueden emplearse aparatos especiales (anomaloscopios), que ayudan a distinguir
entre un déficit total y otro parcial. Para el tratamiento de esta deficiencia
se utilizan anteojos que incrementan el contraste entre los colores, de modo
que las variaciones entre un tono y otro son más notorias.
Conjuntivitis
Se trata de un proceso inflamatorio e infeccioso de la membrana que protege
la parte interna del párpado y el tejido que cubre al ojo, llamada conjuntiva.
De acuerdo con sus causas se clasifica en cuatro tipos: traumática, cuando
es producida por polvo del ambiente, agua de albercas, humo o frío; alérgica,
si se asocia a rinitis o eccema (brote de ronchas que genera mucha comezón)
en la cara; viral, porque acompaña a un resfriado común, al sarampión
u otras enfermedades ocasionadas por estos agentes, y bacteriana, producida
por microbios del ambiente (lo que implica tratamiento con antibióticos).
Esta enfermedad se manifiesta en personas de todas las edades,
pero es más común en niños; sus síntomas son sensación
de tener arena o tierra en los ojos, que se calma momentáneamente al
frotarlos, picazón y ardor. Asimismo, se presenta rechazo a la luz, secreciones
acuosas o purulentas (pus), dependiendo de las causas productoras del cuadro,
y lagrimeo por la sensación de un cuerpo extraño.
Epífora
Este problema se distingue cuando un ojo tiene abundante producción de
lágrimas, secreciones constantes (lagañas) y casos repetitivos
de conjuntivitis. Aunque puede tener motivos diversos, en los niños se
debe casi siempre a obstrucción de los conductos lagrimales (como ocurre
con la hinchazón del párpado debida a una acumulación de
pus, conocida como "perrilla"); ocurre en el 10% de los pequeños,
y de ellos gran parte se cura espontáneamente durante el primer año
de vida.
Empero, es necesaria la visita al médico para determinar
la causa exacta y, ante todo, para que indique el tratamiento a seguir, que
puede comenzar con procedimientos tan sencillos como masajes en la zona del
saco lagrimal y la aplicación de antibióticos; en casos graves
puede recurrirse a intervención en la que se retiren las obstrucciones
de los conductos lagrimales para "destaparlos".
Dacriocistitis
La resequedad en el globo ocular puede deberse a la infección e inflamación
del saco lagrimal, hecho que impide parcial o totalmente el sistema de drenaje
del ojo. Suele ocurrir porque los pequeños juegan en el suelo o toman
objetos y se tallan los ojos sin lavarse las manos, aunque también es
consecuencia de enfermedades respiratorias o factores hereditarios, por lo que
diagnóstico y administración de medicamentos corresponderá
únicamente al oftalmólogo; los medicamentos (soluciones) para
evitar resequedad o baños con infusión de manzanilla no eliminarán
el mal, sólo aliviarán los síntomas.
Los padres pueden advertir que sus hijos padecen falta de lagrimeo
porque su niño se frota los ojos con insistencia para tratar de dar alivio
a la resequedad y porque la piel de la región se muestra irritada, en
especial la zona del saco lagrimal, que luce hinchada, roja y duele al tacto.
También es frecuente que al dar masaje fluya un líquido claro
o secreción purulenta por los puntos lacrimales.
Para evitar este mal es recomendable buena higiene ocular y
nasal en los niños desde su nacimiento, pero también atender adecuada
y oportunamente las infecciones en vías respiratorias o en los ojos (conjuntivitis).
Fatiga ocular
Aunque este padecimiento se consideraba exclusivo de ámbitos
laborales, algunos niños suelen excederse en el uso de videojuegos, computadoras
y televisión, actividades que requieren esfuerzos de fijación
visual continuados, disminuyen la frecuencia de parpadeo y alteran los movimientos
del ojo para enfocar imágenes.
La fatiga del ojo, que también se debe a malas condiciones
de iluminación y ambientes contaminados, se manifiesta con dificultades
para fijar la vista (al leer las líneas se ven dobles), visión
borrosa, lagrimeo, cierta molestia a la luz del Sol y ardor; también
puede aparecer dolor ocular y de cabeza. Estos trastornos suelen llevar a la
persona que los padece a abrir y cerrar los párpados con frecuencia o
frotárselos con frecuencia para aliviar la irritación.
Para evitar este problema, tome las siguientes consideraciones:
- No ver la televisión a una distancia inferior a 2.5 metros; debe mantenerse buena postura y la habitación iluminada, nunca a oscuras.
- Al utilizar computadora o videojuego debe haber buena iluminación y la luz no debe llegar en forma directa a la pantalla porque su reflejo obligará a forzar más la vista. Se requiere descansar de la actividad visual al menos 3 minutos, cada hora y media.
- Deben tomarse medidas también en otras áreas a fin de evitar cansancio. Por ejemplo, al leer es conveniente desviar la mirada cada 3 ó 4 páginas durante al menos un minuto, la habitación debe tener buena iluminación y no hay que acercarse en exceso al texto.
Asimismo, para evitar este problema los padres deben establecer
las reglas y límites para que el niño adquiera hábitos
de conducta adecuados, acordes con las actividades e intereses familiares. Ante
todo, deben predicar con el ejemplo, lo cual es excelente método de enseñanza
y aprendizaje.
Finalmente, sólo cabe recordar que el sentido de la vista
es el más empleado por los seres humanos, motivo suficiente para que
los padres inculquen adecuada educación respecto a su cuidado, visitando
periódicamente al oftalmólogo.