LA ARTRITIS TAMBIÉN AFECTA A LOS NIÑOS
Regina Reyna
La imagen de cualquier niño enfermo es terrible, y la
de quienes padecen artritis puede ser aun peor, ya que, especialmente los más
pequeños, manifiestan dificultad para caminar o ponerse en pie, al tomar
el lápiz o cualquier objeto, e incluso retraso en el crecimiento. ¿Qué
hacer para ayudarlo?
Aunque no se sabe con certeza cuál es la causa de la
artritis, hay rasgos que permiten identificarla a cualquier edad. Las molestias
iniciales suelen ser fiebre y salpullido -que aparecen y desaparecen en pocas
horas-, así como inflamación de los ganglios en cuello, axilas
e ingles, además de hígado y bazo (órgano situado a la
izquierda del estómago). Poco a poco se presentan dolor e inflamación
articular y disminución de la movilidad.
Las articulaciones frecuentemente más afectadas al inicio
de la enfermedad son las rodillas y las localizadas en manos y pies. A lo largo
del tiempo se pueden afectar las restantes en el cuerpo, incluyendo cuello y
cintura, generando molestias por períodos cortos o durante muchos años
y, en algunos pacientes, deformidad e invalidez.
Mamá
me duele
Diagnosticar artritis en un pequeño es una tarea difícil
para el médico especialista, en este caso el reumatólogo, pues
sus manifestaciones pueden coincidir con sinnúmero de padecimientos;
en ocasiones es necesario esperar algunas semanas o meses para establecer un
veredicto definitivo. Lo que sí es claro es que el chico con esta enfermedad
demanda de sus padres muchos cuidados y alivio a sus molestias, por lo que la
relación que se establezca entre el facultativo y los padres debe ser
estrecha y satisfacer las necesidades de éstos y sus hijos, resolver
dudas, aliviar tensiones y hacerlos sentirse útiles y partícipes
de todo lo relacionado con su enfermedad.
Artritis significa literalmente inflamación de la articulación,
lo cual se presenta, en la mayoría de los casos, como resultado de alguna
enfermedad reumática, siendo la más conocida la fiebre reumática.
La artritis en niños a veces dura pocos meses o años, o bien desaparece
para siempre, pero la mayoría suele tener altibajos durante varios años,
es decir, habrá periodos en que no se manifieste y otros de crisis.
No es raro que los padres se alejen de la ciencia y busquen
curaciones milagrosas y definitivas que hasta ahora no existen; las consecuencias
de todo esto recaen en la salud del niño y el ambiente familiar. Por
otro lado, hay ocasiones en que una infección viral común (como
gripe) puede desencadenar una recaída, lo cual puede ser frustrante para
los padres, especialmente cuando parecía que la enfermedad se había
ido o había mejorado mucho. Por ello, hay que tomar conciencia que salir
adelante requiere de esfuerzo conjunto.
Tipos y formas
El tratamiento a seguir dependerá del tipo de artritis reumatoide
infantil (o juvenil) de que se trate, aunque existen características
comunes a todas, como rigidez matinal en momentos de inflamación. Las
formas más populares son:
Pauciarticular (Oligoarticular). Tipo
más común y de corta duración (máximo cinco años).
Hay muy poca o ninguna alteración del estado general o del crecimiento
del chico, y uno de los principales problemas es la inflamación de las
articulaciones afectadas, así como ligeros problemas en el desarrollo
de los miembros inferiores, provocando en ellos que no sean simétricos
(de igual tamaño); por fortuna, estas complicaciones son tratables. Hay
alto riesgo de inflamación de los ojos (úvea).
Poliarticular. Afecta
usualmente a niñas mayores de 9 años, y puede dañar a cinco
o más articulaciones, en un periodo máximo de 12 meses. La duración
de este tipo de artritis es variable, pero en general se trata de varios años,
a lo largo de los cuales habrán periodos en que parezca que el problema
desaparece (remisiones) o, por el contrario, aumento en las molestias. Aunque
es raro, puede afectar órganos internos, formar pequeños tumores
subcutáneos o inflamar los vasos sanguíneos. Es de destacar que
éste es un tipo que puede afectar el crecimiento del niño.
Sistémica (o enfermedad
de Still). Esta es la forma más rara pero más severa de
artritis. Se caracteriza por un brote de pequeñas manchas en la piel
y por fiebre; los ganglios se inflaman y ocasionalmente hígado, corazón
o pulmones, órganos que no sufren daño permanente. El niño
afectado mostrará debilidad durante varias semanas, perderá peso
y puede ver afectado su crecimiento, pero éste se recupera cuando la
enfermedad es controlada.
En las primeras etapas de esta forma de artritis puede que no
hayan, o sean muy pocos, los signos de inflamación de las articulaciones,
lo que hace que sea una enfermedad difícil de diagnosticar, porque hay
otras que pueden causar fiebre y manchas en la piel. Por ello hay que realizar
varios análisis y estudios para estar seguros de lo que se trata.
Seronegativas o espondilitis
anquilosante juvenil. Afecta generalmente a varones de más de
ocho años de edad y es de los pocos tipos de artritis que pueden tener
rasgos hereditarios. Usualmente compromete a 1 ó 2 articulaciones en
miembros inferiores, como caderas, rodillas o tobillos, por lo cual se necesita
el apoyo de un programa de ejercicios especiales muy intensivo. Esta forma de
artritis es, en general, bastante benigna, aunque puede evolucionar a una enfermedad
más severa con el tiempo y afectar la columna vertebral, causando dolores
de cintura y rigidez (de ahí el nombre de espondilitis anquilosante).
Cuando esto ocurre, hay que realizar ejercicios especiales para la espalda que
evitan deformidades en la columna vertebral. En 90% de los casos los niños
afectados han presentado un gen llamado HLA-B27, el cual puede ser localizado
mediante análisis de sangre.
Psoriatica. La artritis
es común en 6% de los afectados por psoriasis, enfermedad de la piel
que se caracteriza por escamas blanquecinas, como de sequedad, en codos, rodillas
y otras áreas. Este tipo de artritis puede comenzar en niños pequeños,
incluso antes de que surjan las manifestaciones cutáneas de la enfermedad.
Habitualmente es leve o moderada, afectando una o pocas articulaciones, pero
puede comprometer caderas o columna. Es importante conocer si hay algún
antecedente de psoriasis en algún miembro de la familia de un chico con
artritis, ya que puede ayudar a establecer el diagnóstico.
Medicamentos
Los fármacos que se utilizan en niños con artritis reumatoide
juvenil tienen efectos analgésico (elimina dolor) y antiinflamatorio,
algunos de ellos derivados de la cortisona, de los cuales no todos son aplicables
en chicos. Dosis y formas de administración son variables y deberán
de consumirse a lo largo de muchos años.
El tratamiento de esta enfermedad no se limita al uso de medicamentos,
ya que en forma paralela y continua se llevan a cabo programas de fisioterapia
y rehabilitación articular que incluyen el uso de calor, frío,
masajes, ejercicios y actividades recreativas y ocupaciones diseñadas
de acuerdo al tipo de enfermedad, gravedad y etapa de la afección articular,
capacidad funcional y posibilidad de cooperación de parte del paciente
y sus familiares.
Como parte del manejo integral del niño con artritis
se contemplan tratamientos quirúrgicos para corregir deformidades, de
los cuales hay varios tipos, y en la mayoría de los casos ofrecen buenos
resultados.
La artritis infantil o juvenil, en cualquiera de sus variantes,
es una enfermedad muy desgastante y no sólo en quien la padece, sino
también en quienes conviven con el paciente. No dude en acudir en busca
de ayuda si reconoce los primeros indicios del problema en su hijo, pues de
ello puede depender su futuro.