GIRASOL, MARAVILLA DE LA NATURALEZA
María Elena Moura
El girasol fue considerado durante mucho tiempo planta de ornato,
pero desde hace algunos años comenzamos a conocer y descubrir el gran
valor que poseen sus semillas y el aceite que de ellas se obtiene, útil
para preparar o sazonar numerosos platillos y con efectos benéficos para
nuestro organismo.
Aunque se continúa discutiendo si su origen es peruano
(en 1568 se le llamó científicamente Chrysantemum peruvianum)
o mexicano, el girasol (Helianthus annus) ha sido popularizado en todo el mundo
gracias a los cuadros que les dedicara el artista impresionista Vincent van
Gogh y, ante todo, debido a que es un vegetal que posee la singular característica
de seguir la luz del Sol a lo largo del día (de ahí su nombre).
También conocido como "mirasol" o "maravilla",
cada ejemplar de esta planta vive durante un año, tiempo en que logra
una altura de 2 metros, si bien puede alcanzar hasta 3; sus hojas son ásperas,
con forma de corazón, y su largo y grueso tallo se encuentra rematado
por una flor compuesta. En efecto, aunque a simple vista apreciamos un sólo
brote reproductor de color amarillo o rojizo, similar al de una margarita pero
mucho más grande, una mirada atenta permitirá distinguir que en
realidad se trata de un conglomerado de diminutas florecillas, cada una de las
cuales dará lugar, luego de la fecundación, a un fruto seco alargado,
de color negro con líneas blancas, al que también se le llama
con cierta imprecisión semilla o pepita.
Como dato curioso, mencionaremos que el fenómeno que
permite al girasol seguir el camino del "astro rey" se conoce como
fototropismo o heliotropismo, y consiste en una modificación de los tejidos
celulares que permite verificar la orientación de las secciones principales
de la planta hacia el foco de donde obtiene energía, en este caso el
Sol. En los sembradíos de este vegetal puede observarse este hecho con
claridad, aunque para apreciar el desplazamiento es indispensable recurrir a
una grabación de video en alta velocidad.
Cierto es que los indígenas americanos utilizaban las
semillas tostadas y molidas de esta planta en la elaboración de harinas
y que desde entonces las flores eran llamativo elemento decorativo, pero con
la llegada de los conquistadores españoles, quienes introdujeron esta
planta en el "viejo continente" durante el siglo XVI, su uso se restringió
al embellecimiento de recintos y jardines durante varios años. Sólo
hasta que el girasol llegó a Europa del este pudo retomar su puesto en
la cocina, debido a que ahí se descubrió que sus semillas servían
para obtener aceite (el cual, por cierto, se congela a muy bajas temperaturas)
y que la planta es capaz de crecer en climas adversos y terrenos poco fértiles.
Derivados y propiedades
Fue en la Rusia del siglo XVIII donde se tuvo la idea de triturar
y exprimir los frutos del girasol para obtener aceite, y debido a los buenos
resultados se ha presentado creciente interés por el mejoramiento genético
de este vegetal, llegando hoy día a resultados asombrosos en el rendimiento
de las pepitas, tamaño de la flor y resistencia a enfermedades, además
de que se han mejorado las técnicas para optimizar fecundación
y cosecha.
Las semillas contienen, dependiendo de la variedad, 30% ó
50% de aceite, mismo que a su vez se encuentra formado por grasas insaturadas
como linoleína (57%) y oleína, así como omega 3, que son
sustancias útiles en la estabilización de los niveles de colesterol
dañino en el organismo y que previenen problemas como arteriosclerosis
(endurecimiento y falta de elasticidad en las paredes de las arterias) y cálculos
biliares (formación de piedritas en la vesícula biliar), por lo
que hay quienes lo consideran un alimento equiparable a su similar obtenido
de la aceituna (oliva).
Además de esto, se sabe que este producto contiene vitamina
E, alfatocoferol, colina, betaina, lignano y ácidos fenólicos,
sustancias conocidas por sus cualidades antioxidantes, es decir, que ayudan
a prevenir el envejecimiento celular, por lo que, sin abusar de su uso, es ingrediente
ideal para aderezar ensaladas frescas de todo tipo. La nota discordante, hay
que decirlo, es que las moléculas de este aceite sufren alteraciones
con las altas temperaturas y pierden sus propiedades protectoras, por lo que
es mejor consumirlo crudo.
Las semillas por sí mismas se incluyen en comestibles
elaborados con cereales, como granola y productos naturistas, o se consumen
solas, luego de tostarlas; sin embargo, hay quienes prefieren no comerlas, ya
que piensan que su contenido de calorías puede favorecer la obesidad.
A este respecto podemos afirmar que estudios como el elaborado por el Instituto
Politécnico de la Universidad Estatal de Virginia, Estados Unidos, destaca
que, como ocurre con muchos otros alimentos, es más bien cuestión
de hábitos y cantidades.
Por ejemplo, una ración de frutos de girasol ideal es
50 gramos (con cáscara), y su aporte energético es de 140 kilocalorías;
esta cifra puede parecer escandalosa, pero consideremos que un vaso con leche
entera (200 mililitros) o un manzana de tamaño mediano aportan, cada
uno, 120 kilocalorías, y que 50 gramos de pan significan 125, e idéntica
cantidad de galletas representan 220.
Así, en vez de abusar de este producto, el consumo ideal
nos da beneficios como: 5.7 gramos de proteínas, 4.8 gramos de hidratos
de carbono, 12 gramos de lípidos (90% insaturados) y 3.2 gramos de fibra.
Así, las pepitas no son las causantes de sobrepeso, sino el desconocimiento
de cuánta energía aporta cada ración de alimento e ignorar
que el consumo excesivo de cualquier producto puede desencadenar el problema.
Por último, mencionaremos algunos usos dados de manera
tradicional a las diversas partes de esta planta:
- En algunas regiones de América
del sur, flores secas y frutos maduros se emplean machacados y diluidos en
alcohol para obtener una sustancia con la que se combate la malaria o paludismo
(grave enfermedad de zonas tropicales que se transmite a través de
las picaduras de mosquito; se caracteriza por sudor, escalofrío y fiebre,
y es especialmente peligrosa entre mujeres embarazadas, ya que puede provocar
fuerte anemia y causar abortos espontáneos). Con vino blanco se usa
para eliminar cálculos renales y vesiculares.
- En homeopatía se emplea
una tintura de girasol eficaz contra estreñimiento y urticaria.
- En uso externo, la misma solución
se usa en emplastes para aliviar dolores por golpes e incluso de tipo reumático.
- Hojas y flores de la planta se
usan contra enfermedades de garganta y sistema respiratorio.
- Las raíces de una de las
especies, llamada pataca, son consumidas hervidas, guisadas y horneadas.
- El aceite de las semillas, sin
refinar, se utiliza en la fabricación de jabones y velas.
- El residuo que queda luego de extraer
el aceite de las semillas se usa como forraje para el ganado.
- Las semillas crudas se usan como
alimento para aves.
Por último, sólo queda destacar que el uso de
girasoles también se ha vuelto extensivo gracias a que, de manera alterna,
las flores proveen a las abejas de materia prima para la producción de
miel, por lo que este vegetal sirve como excelente base para la obtención
de un alimento extra en beneficio de la humanidad