VEGETARIANISMO ¿POR QUÉ SÍ O NO?
Israel Cortés
Seguir dieta libre de alimentos de origen animal es un tema
muy debatido entre partidarios y detractores del vegetarianismo, y entre la
polémica inmiscuye aspectos de Economía, Ecología y hasta
ideologías de la "nueva era". Conozca lo que opinan los nutriólogos.
Contrario a lo que se cree, la discusión sobre este tema
no es exclusiva de nuestros días, pues hace ya miles de años el
filósofo y matemático griego Pitágoras (580 a 500 a. C.,
aproximadamente) dijo: "¿Puede darse mayor delito que introducir
entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo
con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que como vosotros
vive?"; a su vez, el escritor e historiador heleno Plutarco (46-120 d.
C.) expresó: "Ya que afirmáis que estáis diseñados
por la naturaleza para alimentaros con carnes, matad vosotros mismos todo aquello
que queráis comer. Pero hacedlo con vuestras propias manos, sin ayuda
de cuchillos, palos ni hachas de ningún tipo".
Pero más que un discusión ética en la que
intervienen múltiples factores ideológicos, el vegetarianismo
también ha sido objeto de revisión por parte de la Medicina moderna,
a fin de distinguir cuáles son los puntos a favor y en contra de esta
práctica alimenticia, así como las repercusiones positivas o negativas
que un régimen de este tipo puede tener en el ser humano.
Inicia la sesión
La alimentación basada en verduras, frutas, cereales y legumbres se atribuye
a religiones orientales como budismo y brahamanismo, así como a prácticas
místicas de diversas regiones del globo que promueven ciertos ayunos
o prohíben matar animales por distintos fines (por ejemplo, se cree que
consumir carne altera la química corporal de modo que reduce los efectos
de la meditación, danzas o plantas alucinógenas), pero no por
las ideas de bondad y compasión hacia los seres vivos que difunden los
movimientos de la "nueva era".
El vegetarianismo comenzó su desarrollo masivo en Occidente
durante el siglo XVIII, cuando en Europa se creó una resistencia a fenómenos
como urbanización e industrialización y, sobre todo, contra los
excesos en la alimentación de los poderosos. Años más adelante,
varios intelectuales de la Inglaterra de inicios del siglo XIX, de la mano del
médico londinense William Lambe, difundieron la idea de que alimentarse
con frutas, cereales y legumbres se vinculaba con virtudes y buena salud, mientras
que consumir productos animales era un acto de barbarie que conducía
a la superstición y al crimen.
Otra figura que inició la carnicera cruzada contra los
amantes de las chuletas fue el estadounidense Silvester Graham, defensor del
pan integral elaborado con harina de trigo burdamente molido y quien escribió
el libro Lecciones sobre la ciencia de la vida humana, donde ya se leen varios
de los postulados que hoy defienden los vegetarianos. A partir de entonces inició
el importante auge de literatura a favor de este hábito alimenticio que
subsiste hasta nuestros días, en el que se ha atribuido al consumo de
carne el origen de prácticamente todos los malestares humanos; sin embargo,
la mayoría de estas obras ha sido escrita por personas que carecen de
objetividad y preceptos científicos sobre Nutrición.
A favor
Las personas que ingieren vegetales exclusivamente tienen, en efecto, algunas
ventajas sobre quienes consumen mucha carne; por ejemplo, tienen menor propensión
a sufrir obesidad, raramente contraen dislipidemia (aumento de los diferentes
tipos de grasas en la sangre) y poseen mínimo riesgo de padecer cáncer
de colon. Esto se debe a que:
- Consumen pan y cereales integrales en vez de productos refinados.
- Dan gran importancia a los frutos secos como fuente de proteína
dentro de una comida.
- Favorecen el consumo de legumbres y pastas elaboradas a base
de harina integral.
- Cuando aceptan el consumo de lácteos, recomiendan
alimentarse con yogurt natural descremado (la dieta vegetariana rigurosa incluye
leche de soya en polvo).
- Las grasas saturadas son prácticamente excluidas de
su dieta.
Asimismo, los vegetarianos cuentan generalmente con otros hábitos
que les son de utilidad para mantenerse saludables, como no fumar ni beber en
exceso, ya que así disminuyen notablemente los factores de riesgo tradicionales
en múltiples problemas de los sistemas circulatorio, respiratorio y nervioso
central.
Sus fundamentos para excluir la carne pueden resumirse en los
siguientes postulados:
- La complexión física y la dentadura
del hombre no corresponden a la de un animal carnívoro.
- Los jugos digestivos del ser humano carecen de la acidez
necesaria para digerir carne, y es sólo por el hábito que el
estómago se adapta a esa función (aseguran que una persona que
ingiere carne por primera vez experimenta una especie de intoxicación
semejante a la alcohólica).
- La descomposición de toda sustancia animal genera
toxinas más peligrosas que las procedentes de vegetales.
- Las proteínas vegetales (concretamente de las legumbres)
son suficientes para sustituir a las de origen animal.
De manera adicional mencionaremos que los vegetarianos suelen
restringir su consumo de carne también por motivos ideológicos,
ya que postulan amor y respeto hacia todo ser vivo, pero también por
razones económico-sociales: afirman que la mayoría de los vegetales
y cereales cultivados son ingeridos por animales que serán sacrificados
para consumo humano, siendo que todo ese alimento serviría para erradicar
el problema de hambre y desnutrición en el orbe.
En contra
Desde el punto de vista nutricional, se ha planteado importante lista de objeciones
a los hábitos vegetarianos:
- La calidad de las proteínas de las legumbres es inferior
a las que se obtienen de alimentos animales, además de que su número
es proporcionalmente muy bajo, de modo que habría que consumir cantidades
exageradas de vegetales para compensar las deficiencias.
- La vitamina B12 (y todo el complejo B en general) se obtiene
de alimentos animales, por lo que los vegetarianos tienen carencias importantes
de este nutriente y, como consecuencia, sufren anemia y graves alteraciones
del sistema nervioso; en niños puede haber retraso en la maduración
sexual.
- En el vegetarianismo más riguroso hay falta de minerales
pero, especialmente, se presenta déficit de calcio, debido a la carencia
de lácteos, y de zinc, pues el alto nivel de fibra impide su absorción.
Asimismo, pueden manifestarse bajos niveles de hierro, contenido sobre todo
en vísceras y carnes rojas.
- Hay individuos que no deben suprimir las carnes rojas, por
ejemplo, los niños menores de ocho años, ya que su intestino
no está en condiciones de llevar a cabo una correcta digestión
de otras fuentes de proteínas, como legumbres, y mujeres embarazadas,
porque las exigencias de hierro y complejo B son esenciales para prevenir
anemia y asegurar el buen desarrollo de su bebé.
Asimismo, aunque muchos vegetarianos insisten en que sus hábitos
alimenticios contribuyen a prolongar su vida, las pruebas realizadas hasta la
fecha no muestran datos convincentes que sustenten dicha afirmación.
Estudios comparativos muestran que la mortalidad de vegetarianos y omnívoros
es prácticamente igual, aunque sí hay notable ventaja de ambos
grupos sobre quienes basan su dieta casi por completo en la carne, quienes tiene
alto riesgo de padecer enfermedades en vías circulatorias y corazón.
Veredicto
En la actualidad se habla de una dieta ovo-lácteo-vegetariana, la cual
es menos estricta debido a que además del consumo de vegetales se incluyen
huevos y leche; se trata de una alternativa satisfactoria desde el punto de
vista nutricional que a través de la combinación de estos alimentos
provee reemplazos al parecer ideales en cuanto a fuentes de hierro y vitamina
B12 se refiere, pero cuyos efectos todavía necesitan ser observados y
analizados a mediano y largo plazo.
Asimismo, muchas personas que buscan llevar una forma de vida
más saludable practican el ahora denominado "semivegetarianismo",
que consiste en llevar un régimen con elevado consumo de fibra y bajas
porciones de carnes rojas y otros productos animales, con lo que se logra disminuir
la cantidad de grasas saturadas y colesterol en la dieta.
¿Conclusión? Lo mejor es seguir una dieta balanceada
que incluya nutrientes de todos los grupos de alimentos, salvo en aquellos casos
en que se tenga una instrucción clara de parte del especialista (nutriólogo).
Considérese entonces que:
- El vegetarianismo riguroso no es conveniente porque
provoca deficiencia de proteínas; las vitaminas del complejo B se encuentran
principalmente en productos animales, y quienes no las ingieren pueden padecer
anemia.
- Tampoco es adecuado abusar de las carnes rojas, ya que pueden
generarse padecimientos que afectan, sobre todo, al sistema circulatorio.
Para terminar, sólo un dato curioso. Los seguidores del
vegetarianismo más estricto sostienen que el consumo de carne genera
violencia y problemas psicológicos; pues bien, hay que citar el nombre
de dos celebridades que se alimentaban exclusivamente con frutas, legumbres
y cereales para sustentar la veracidad de esta afirmación: Mahatma Gandhi
y Adolfo Hitler.
En efecto, mediante estos personajes podemos deducir que
las virtudes y defectos del ser humano dependen no sólo de su alimentación,
sino de muchos otros factores, ¿no lo cree? Se levanta la sesión.