BELLEZA DE PIES A CABEZA CON ÓXIDO DE ZINC
Sofía Montoya
Útil en la elaboración de gran cantidad de productos
para el arreglo personal, el óxido de zinc es un elemento versátil
que igualmente puede ayudar a vacacionistas, atletas, dentistas y recién
nacidos, entre muchos otros. ¿Desea saber cómo interviene y nos
ayuda todos los días?
El zinc es uno de los metales históricamente más
empleados por la humanidad; se sabe que en el siglo III antes de nuestra era
los babilonios produjeron ya aleaciones con él, mientras que en el siglo
VI era utilizado en China para fabricar monedas y espejos. En la actualidad,
la producción de este material rebasa las 7 millones de toneladas en
todo el mundo, por lo que es considerado el cuarto mineral más explotado.
Este metal (cuyo nombre viene del vocablo alemán "zink",
mismo que en castellano también puede escribirse cinc), tiene multitud
de aplicaciones, como recubrir piezas de acero para evitar que se oxiden (galvanizado),
fabricar piezas de latón o baterías eléctricas, elaborar
componentes electrónicos y crear productos farmacéuticos y cosméticos.
Precisamente es este último punto el que nos interesa,
ya que un compuesto de este mineral interviene todos los días en la vida
del ser humano en beneficio de su piel y salud. Hablamos del óxido de
zinc (ZnO), polvo blanco-amarillento muy fino, sin olor ni forma, cuyo uso principal
es como astringente (cierra los poros de la piel), protector en diferentes trastornos
cutáneos menores, desodorante y otros tantos que descubriremos a continuación.
En defensa de la piel
Definitivamente, el principal uso del óxido de zinc consiste en prevenir
daños a nuestra epidermis y acelerar el alivio de pequeñas heridas
e inflamaciones, ya que esta sustancia tiene la capacidad de adherirse a la
superficie cutánea y formar fina capa o película protectora que
aísla los factores externos que pudieran dañarla o aumentar la
lesión.
De esta manera, tanto una piel saludable como una inflamada
o lesionada puede contar con un escudo que impida la irritación por el
aire y la fricción de la ropa, disminuyendo así el prurito (comezón)
y ardor; también posee acción refrescante y efecto secante (elimina
la humedad), motivo por el que genera un medio desfavorable para el crecimiento
bacteriano y disminuye la posibilidad de infecciones. Finalmente, hay que decir
que es un compuesto insoluble al agua, por lo que la piel no puede absorberlo.
En este sentido, los usos más frecuentes del óxido
de zinc son los siguientes:
Piel del bebé. Si bien los pañales
desechables representan importante ventaja para los padres actuales, dejar de
cambiarlos cuando se encuentran húmedos puede generar en el pequeño
el molesto problema de dermatitis por pañal o rozaduras, que es una inflamación
cutánea producida por la fricción y contacto prolongado de la
piel con una combinación de residuos de jabón, orina y heces.
En estos casos puede utilizarse una pomada o ungüento que
contenga óxido de zinc, ya que éste forma una capa que protege
la piel de factores irritantes y le da oportunidad de autorrepararse. La aplicación
puede realizarse con cada cambio de pañal, una vez que se ha limpiado
el área y después del baño.
Estos productos también pueden emplearse de manera preventiva,
ya que lubrican y aíslan la humedad, evitando los problemas causados
por las evacuaciones del bebé. Finalmente, cabe mencionar que las cremas
para evitar o aliviar rozaduras suelen contener otros ingredientes, como lanolina,
que da suavidad a la piel, y vitaminas A, D y E, las cuales ayuda a la regeneración
cutánea.
Higiene personal. El mal
olor generado en los pies se debe a factores como sudor excesivo, acumulación
de células muertas, presencia de bacterias y nula ventilación
del calzado, sobre todo de zapato tenis empleado por deportistas; todo ello
genera desagradable mezcla al olfato que, hay que decirlo, se debe casi siempre
a falta de aseo.
Aunque parece un problema serio y bochornoso, sobre todo para
personas que comparten la zona de casilleros, lo cierto es que se puede resolver
si existe adecuada higiene con agua y jabón, si se secan perfectamente
los pies después del baño, si su usan calcetines limpios de algodón
que deberán cambiarse 1 ó 2 veces al día, y se aplica en
el interior del calzado talco o polvos secantes elaborados a base de óxido
de zinc.
De no tenerse estos cuidados, la persona corre el riesgo de
sufrir una infección por hongos, la cual puede dañar la piel,
crear fisuras e infecciones que requerirán tratamiento prolongado. En
casos severos, el óxido de zinc es insuficiente, ya que alcanza a disfrazar
los olores, pero no elimina a los microorganismos invasores.
Cabe mencionar que, junto con muchas otras sales minerales,
el óxido de zinc también es utilizado en la fórmula de
algunos desodorantes axilares, sobre todo en barra, y corporales, mismos que
se encuentran disponibles en forma de talco. Estos productos son muy eficientes
y su uso es muy extendido, ya que al eliminar la humedad excesiva y evitar la
proliferación de bacterias, erradican malos olores y mejoran la apariencia
personal.
Bronceado. La piel de
los bañistas y vacacionistas puede verse afectada por la acción
de rayos ultravioleta (UV), emisiones solares que contienen altos niveles de
energía y penetran la piel humana, cambiando la estructura original de
las células y generando el fenómeno conocido como fotoenvejecimiento,
el cual consiste en la formación de arrugas, daños en el colágeno
(elemento estructural que da firmeza a la piel) e incluso la aparición
de cáncer.
Para minimizar todos estos efectos, se recurre al uso de sustancias
que absorben, reflejan o dispersan la radiación UV; son los filtros solares,
productos que pueden ser químicos, aquellos que absorben la luz y están
formados por moléculas orgánicas, y físicos, que actúan
como pantalla que provoca una sombra sobre la piel; contienen básicamente
dióxido de titanio y óxido de zinc.
Todo filtro se clasifica de acuerdo al factor de protección
solar (FPS), que es el indicador del nivel de acción de los filtros solares
contra los rayos ultravioleta, que además determina el tiempo que puede
permanecerse bajo el Sol sin que se corran riesgos.
En estos productos, el número que acompaña a las
siglas FPS es el múltiplo del tiempo en que la piel comienza a quemarse
sin ningún cuidado especial; esto significa que si la persona se quema
en 10 minutos (tiempo en que la piel se enrojece y empieza a sentir ardor y
comezón), al utilizar algún filtro con FPS 15 quedará protegida
por dos horas y media (10 minutos x 15 FPS = 150 minutos). Cuanto mayor sea
el factor, mayor será el periodo de protección, por lo que puede
ser leve (2, 4 y 6), medio (8, 10 y 15), fuerte (20 y 30) o intenso (40 o más).
Es indispensable que se aplique este producto 30 minutos antes
de tomar el Sol para que se absorba y efectúe mejor sus funciones, así
como reaplicarlo cada dos horas si se tiene contacto con agua o se seca con
una toalla.
Heridas leves y picaduras.
Pequeñas quemaduras, raspones y lesiones ocasionadas por insectos suelen
generar molestias, dolor e inflamación en la piel; aunque nuestro organismo
es sabio y capaz de resolver el problema por cuenta propia, también puede
ser ayudado con medicamentos que reducen molestias.
Concretamente, hablamos de protectores cutáneos, que
son sustancias insolubles que forman una capa que impide la irritación
por el aire y la fricción de la ropa con superficies cutáneas
dañadas, por lo que favorecen la reparación de la piel y disminuyen
el ardor. Muchos de estos productos se elaboran, por supuesto, con óxido
de zinc, y suelen formar parte del botiquín de primeros auxilios.
Otros usos
El óxido de zinc, asimismo, es de gran utilidad en varios campos vinculados
al bienestar humano, tal es el caso de la salud bucal, ya que es empleado en
la elaboración de cementos útiles en la reparación de piezas
dentales.
Combinado principalmente con un líquido llamado eugenol,
así como otras sustancias (estabelita, subcarbonato de bismuto, sulfato
de bario o borato de sodio anhídrido), produce un cemento adhesivo que
no es rechazado por el organismo y que incluso puede colocarse sobre la pulpa,
que es la parte interna y blanda del diente, para cubrir las perforaciones generadas
en endodoncias.
Otro uso importante del óxido de zinc se ubica en procesos
que buscan eliminar las arrugas, que son marcas cutáneas generadas por
pérdida de flexibilidad de los estratos superficiales de la piel, falta
de hidratación y disminución de la función regeneradora
de la dermis a causa de envejecimiento.
Como último tratamiento estético a este problema
se encuentra la microdermoabrasión o lunch peeling, que consiste en la
eliminación de los surcos poco profundos. A través de este método,
la piel es "pulida" con sales de óxido de zinc, y con ello
se ve obligada a regenerarse y a borrar las líneas de expresión
que estropean la apariencia del rostro; el proceso debe acompañarse de
buena hidratación con la utilización de cremas con colágeno.
Como puede darse cuenta, el óxido de zinc se encuentra
íntimamente relacionado a diversos aspectos de la vida cotidiana y arreglo
personal, por lo que puede considerarse gran aliado del que ahora conocemos
más y que bien podemos valorar, ¿no lo cree?