SÍNDROME DE EDWARDS, MUERTE ANTES DEL
PRIMER AÑO DE VIDA
Regina Reyna
Las posibilidades de que se presente son remotas, pero de ser
así el bebé seguramente morirá antes de cumplir un año;
la causa más común es que la madre rebase los 35 años de
edad.
La naturaleza es caprichosa cuando se lo propone y ello puede
costarle la vida a algún ser humano. Ejemplos para explicar lo anterior
sobran, pero en esta ocasión nos enfocaremos al llamado síndrome
de Edwards, o Trisomía 18, rarísima enfermedad caracterizada por
la presencia de un cromosoma adicional en el par 18, lo que lleva a la muerte
a 95% de los afectados durante el primer año de vida.
Para explicarlo de manera sencilla, recordemos que los cromosomas
se encuentran en el núcleo de todas las células del cuerpo y en
ellos se localizan las características genéticas de cada individuo;
todos tiene un brazo corto denominado "p" y uno largo llamado "q",
los cuales forman una figura muy parecida a una X, y sólo en un caso
una Y.
Se agrupan por pares de X y se numeran del 1 al 23, siendo este último
desigual, ya que está formado por dos cromosomas X para las mujeres pero
en los hombres es X e Y, al que nos referimos con anterioridad.
Ahora bien, las personas con una trisomía tienen un cromosoma
agregado a uno de los pares normales, tal como sucede con el par 18 en quienes
padecen el síndrome de Edwards, sin que se sepa con certeza porqué
se presenta durante la formación del feto en el vientre materno.
Posibles factores
La trisomía 18 fue descubierta en 1960 por el científico John
Edwards, a quien el síndrome debe su nombre. Pese a que las investigaciones
continúan, se conoce poco del trastorno, pero algunos estudios lo relacionan
con la edad avanzada de la mujer gestante, y se ha demostrado que la frecuencia
aumenta a partir de los 35 años de 1 caso en 13 000 nacimientos, mientras
que cuando la madre se acerca a los 43 años el riesgo crece a 1 en 6
000 alumbramientos.
Cabe destacar que 80% de los nacidos con síndrome de
Edwards son mujeres y que en casi todos los casos genera retraso mental; en
cuanto al aspecto fisiológico, entre las principales lesiones que genera
se encuentran:
Anomalías cardiacas
(del corazón). Se presentan en 90% de los casos, siendo las principales
la comunicación anormal entre los ventrículos del corazón,
formación anormal de las válvulas del órgano y del conducto
que va desde la arteria pulmonar a la aorta (gran arteria que sale del ventrículo
izquierdo del corazón e irriga sangre a todo el cuerpo) y mal funcionamiento
de ésta.
Deformaciones de cráneo
y rostro. La más común es microcefalia (cabeza anormalmente
pequeña), a la que pueden agregarse orejas malformadas y fuera de su
sitio normal, micrognatia (mandíbula pequeña y subdesarrollada),
cuello corto, boca pequeña, paladar ojival (en forma de bóveda),
y labio y paladar hendidos (cierre incompleto de la bóveda del paladar).
Irregularidades urogenitales.
El principal órgano afectado es el riñón, el cual puede
tener forma de herradura, ubicarse fuera de su lugar habitual (ectopia) o ser
poliquístico (con varios quistes o bolsitas cerradas con líquido
o, bien, ser semisólido) y por ello acumular en forma anormal orina (hidronefrosis);
no son raros los casos de criptorquidia (ausencia de uno o ambos testículos),
hipospadias (apertura urinaria o meatus, que se puede situar anormalmente en
la superficie inferior del pene), y particularmente en la mujer hipoplasia (desarrollo
incompleto o defectuoso) de labios mayores, clítoris prominente y deformaciones
uterinas.
Malformaciones esqueléticas.
Es común en el afectado que haya escoliosis (curvatura anormal de la
columna vertebral), hipoplasia o aplasia (ausencia de desarrollo) de las uñas
y sindactilia (fusión congénita o accidental de dos o más
dedos entre sí).
Problemas oculares. En
alto porcentaje se presentan microftalmía (ojos anormalmente pequeños),
coloboma (fisura congénita) de iris, opacidad corneal y cataratas (opacidad
del cristalino).
No obstante todas las afecciones mencionadas, las causas que
con mayor frecuencia llevan a la muerte al enfermo son las malformaciones cardiacas
y los problemas respiratorios, entre ellos neumonía (infección
en los pulmones).
Puede saberse con anticipación
Las mujeres embarazadas mayores de 35 años de edad cuentan en nuestros
días con la posibilidad de practicarse un diagnóstico prenatal
para saber si el producto presenta trisomía 18; se trata de la prueba
llamada amniocentesis, procedimiento obstétrico mediante el cual se extrae
pequeña cantidad de líquido amniótico para su posterior
análisis en laboratorio.
La amniocentesis generalmente se efectúa en el segundo
trimestre de la gestación, aunque hay que decir que algunos centros médicos
la realizan en forma temprana, entre las semanas 11 y 14 posteriores al último
período menstrual de la mujer.
Vale la pena mencionar que existe otra prueba prenatal que permite
igualmente diagnosticar la mayoría de defectos congénitos, conocida
como muestra del villus coriónico, que se practica entre las semanas
10 y 12 del embarazo, pero que puede implicar cierto riesgo de que se presente
aborto espontáneo.
Aunque ambos exámenes pueden practicarse a todas las
mujeres embarazadas, se recomienda especialmente en quienes hayan tenido previamente
un hijo con trisomía 18 o alguna otra alteración en la estructura
cromosómica, como en los siguientes casos:
Trisomía 8. Quienes la padecen
presentan cara muy alargada, frente prominente, nariz ancha, labio inferior
grueso, mandíbula pequeña, paladar hendido, anormalidades óseas
y articulares, así como retraso mental moderado.
Trisomía 13. También
conocida como síndrome de Patau, se caracteriza por ocasionar labio y
paladar divididos en la línea media, ojos separados y pequeños,
orejas deformes, sordera, cráneo pequeño, malformaciones cerebrales,
cardiacas y genitales, ausencia de costillas, retraso mental y convulsiones.
Trisomía 21. Mejor
conocida como síndrome de Down, es la forma de retraso mental más
común y fácil de reconocer; quienes lo padecen presentan falta
de definición muscular, ojos alargados, hiperflexibilidad (habilidad
para extender excesivamente las articulaciones), manos chicas y anchas con un
solo pliegue en la palma de una o ambas manos, pies anchos con dedos cortos,
puente de la nariz plano, orejas muy pequeñas, cuello corto, cabeza chica
y cavidad oral diminuta.
Hemofilia. Trastorno que
se caracteriza por deficiente coagulación de lo sangre, cuyo origen está
en los genes del cromosoma X que todos los seres humanos poseemos, sin embargo,
los hombres la padecen con mayor frecuencia debido a que sólo poseen
uno (XY), en tanto que las mujeres cuentan con dos (XX), por lo que cuando uno
falla el otro la protege.
Mal de Fabry. Enfermedad
provocada por escaso funcionamiento de un elemento llamado alfa-galactósida,
lo cual induce a acumulación progresiva de un tipo de grasa en el organismo,
lo que deriva en afecciones en riñones, corazón y sistema circulatorio.
Síndrome de Morris.
Quienes lo padecen tienen apariencia externa de mujer, pero genéticamente
son XY (varones), además, su desarrollo mamario está disminuido,
sus pezones son pequeños y las areolas pálidas; en más
del 50% de los casos se encuentran "hernias" (testículos parcialmente
descendidos) en bajo vientre o ingles, y la vagina es poco profunda. La alteración
en el cromosoma X que da origen a esta afección ocasiona que los receptores
de testosterona fallen e impidan que se desarrolle la apariencia masculina durante
la vida embrionaria.
Síndrome de Turner.
Ocurre cuando una mujer no tiene uno de los cromosomas X, lo que deriva en baja
estatura, senos y genitales insuficientemente desarrollados, ausencia de vello
púbico, amenorrea (no hay menstruación), infertilidad y posible
retraso mental.
Después de lo expuesto es más fácil
entender porqué se dice que el nacimiento de un ser humano es un "milagro
de la naturaleza", pues librarse de problemas como los que se han mencionado
es digno de una celebración.